Rimbaud




— ¡Compañera mía, mendiga, niña monstruo! Qué poco te importan estas desdichas y estas maniobras, y mis apuros. Apégate a nosotros con tu voz imposible, ¡tu voz!, única aduladora
de esta vil desesperación.

No nos queda más que la locura y la muerte.

Arthur Rimbaud
1854-1891

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