cartas mexicanas
Amor
eres
libre de vivir
nunca
existieron las cadenas en nosotros
siempre
bailaste tu canción sabías?
yo
la tarareaba desde mi ventana…
Una
amiga decía que los que se ponen ataderos son los tontos
tal
como el último que llega a saborear la noche merece patá en la raja
-la
vida está pal carajo – dijo un compañero saliendo de la pálida
y
sí, a puñetazos se dan los embates allá afuera
la
policía tumbando a los muchachos infelices
y
los soñadores de la calle derrocando señaléticas.
Nadie
entiende nuestros lenguajes
y
los medios vencen en persuadirnos
cuando
ninguno se percibe el reflejo del alma
-los
mundos simbólicos que recrean el estado de bienestar son una farsa,
mera
fantasía neoliberal – expresó con regaño el abuelo Eufemio.
En
ciudades imperiales por privilegios militan los reyes
y
algunos cara sucia de nuestro barrio están decayendo cuando más los
necesitamos.
Nos
hace falta valor para apropiarnos del destino
a
veces me pongo triste de la cobardía de los hombres.
Aquí
los rostros lampiños abundan con ojos inocentes
todo
el pueblo obrero sabe que esos jovencitos no combatieron ninguna guerra
que
nadie de ellos vivió la miseria del hombre de cartones
y
carajo que es triste vivir sabiéndolo.
Los
golpes de la testa sangraron a las ideas
Pero
aún no han sacudido a la borrachera enajenada futbolera
¿existirá futuro para saber si nuestros deseos
concluyeron en algo?
¿sí
nuestras emociones fatales no eran más que un momento duro?
¿habrá
ese tiempo donde sabremos que las lejanías tenían sentido?
yo
no sé qué diría mi padre; él siempre calla todo.
tal
vez le comieron la lengua los milicos
posiblemente
sus silencios son parte de infiernos tremendos
o
quizás expresión de una sabiduría excelsa,
las
durezas como todos supimos fueron efecto de las décadas malditas
o
quién sabe, al final los sureños somos todos atados de mañas.
Mi
papá me conto que la dictadura impuso hasta los salmones enlatados
y
la mesa oscura, el vacío interno, el amor de hielo
y
ese maldito miedo por cuestionarse la existencia.
Le
decían el negro juan y vendía maní tostado en los cines de Angol
cuando
joven rayaba las murallas por el MIR
hasta
que lo metieron al calabozo.
Mi
viejo es un hombre noble, de otra época...
me
imagino su cara sonriente
luego
de haberle mandao’ un combo en la mandíbula al oficial que lo pisoteó
nadie
le robará su pequeña victoria.
Por
desgracia en el futuro los 90’s fueron de silencios democráticos
y
los que mataban a capricho y antojo se dieron las manos impunes
en
un pacto a color mancillado por la ignorancia.
Le
llamaron transición hacia la paz…
les
(nos) hicieron cantar sobre la alegría los conchesumadres.
Año
dos mil y pico y todavía hay algunos que no saben la verdadera historia
nunca
vieron la Batalla de Chile y tanto que arriesgó Patricio
Guzmán
no
cacharon como cresta llegó un mall a Castro
y
uno como gil creyendo en la revolución proletaria.
-los
laburantes marchan iracundos sedientos de venganza– trazan los Iskras del
siglo XXI
los
migrantes sin escuela donde jugar a ser libres
las
mujeres locas están siendo asesinadas
los
jubilados enrabiaos solo quieren ser personas
el
régimen cimentado en arena y algunos buscan seguir haciéndose los
ciegos.
En
los periódicos liberales aparece que a los noventeros nos chaparon de
Millennials
lo
cual es símil a un individuo sin calle ni choreza
en
nuestra revista de combate nosotros nos pusimos la generación sin miedo
¿cómo
no cachái la diferencia?
-
y qué tanto – le dije con pianteza al anarco kuma que venía saliendo del
WalMart
mañana
alcanzaremos el cielo para pintarlo de colores
a mí
no me vengai’
a relatar las fantasías de tu distopía
yo llevo los sueños vivos en mis manos empuñadas.
yo llevo los sueños vivos en mis manos empuñadas.
No
nací con el triunfo en mis manos, mas conocí las derrotas
-vine
a ser feliz, loco – lo escribí en la muralla de mi pieza a los ocho
años
esos
eventos místico espirituales no se me olvidan
no
estoy pa’ contemplar con el rostro de los hipócritas sin
bolas.
Tuve
la cabeza lucida y aquí las causas nunca se sometieron a discusión
los
días fueron todos caniculares y nadie nunca supo descifrar las tardes grises
pero
tranquila que tenemos viva la esperanza…
enardecidos en la marcha iracunda seremos millones
enardecidos en la marcha iracunda seremos millones
algún
día tú y yo haremos la revuelta
y
ahora serán los franceses los que rayen las paredes con nuestras
consignas.
Allá
afuera nos necesitan
se
reverberan las expresiones
el
combate, el fuego libertario
y
todas esas cosas románticas de la lucha
que
vengan esos golpes corporales
esos
asaltos a la conciencia, muchacha
Yo
caminaré con las costillas rotas
con
el dolor de mi época
secándome
las lágrimas con mis amigos.



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