En mi cotidiano
Yo aquí con mis sueños
Y lo que me dio la lucha,
Yo con el viento
Y lo que me trajo de vuelta
Despertando un dos mil once
Vuelvo a nacer.
En el norte de chile,
Caminando por el desierto,
Todo sana, nada muere.
En la casa del poeta,
La comida sabe a mi madre,
Y la poesía obligada permanece
en la mochila.
Tiempo al tozudo
Me vibra la revuelta.
Fuego en la venganza
Aquí todo está perdido,
Me vibra la revuelta.
Fuego en la venganza
Aquí todo está perdido,
En la isla del sol
Las manos en el aire,
Valparaíso me suelta,
La rumba vive en la calle.
Yo con todo eso
Y la lucha de clases.
Sin los bufones,
Ni las miserias conscientes,
Sin las cadenas,
Ni libertad de liberales,
Volviendo al origen,
Con el fuego que me nace.
En el solsticio de verano,
Y el sur de mis coplas,
En posición de combate,
Las manos que me escriben,
Y la mente que no evade.
En la poesía del pobre
La realidad me desborda,
Aunque lo
pierda todo,
Y me lloren
a mares,
El destino
de mis pasos
Hoy es el desafió,
Guantes en mi manos,
La sangre seca en mi quijada.
Guantes en mi manos,
La sangre seca en mi quijada.



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