Libremente mi corazón
Precisaba irme lejos un rato
la burbuja me aburría
quería tomar distancia de las certezas
insertar la duda y no creer los cuentos
necesitaba algo de aire y nuevos sueños
una vitalidad avasallante
un amor dulce
un rincón propio.
Anhelaba el frio de las tardes
el otoño místico de Malleco
la mirada de mi abuela viva
y el fin del tiempo
sin horas, ni aparatos plásticos
un tic tac que no sonará
un huracán que me naciera por dentro
una luz que se apagara
y la vela de mi creatividad encendida.
El alma, bella alma, tan viva
mis planetas dirigiéndose como punteros
siendo la flecha del destino
mi cerebro un viajante lucero
mi ternura, lo fugaz del viento
ya no deseaba mundos ideales
ni bizarros basurales
estaba ahí, frente a frente
como nunca antes
haciéndome persona
convirtiéndome en carne.
No habría temores luego de la valentía
se difuminaría el miedo
desaparecía como los amores densos
y se transformaría al estilo que acuario sabe reinventar
Los viajes del universo dieron las vueltas
los retornos necesarios
para que la desesperanza
dejará aquella piel angustiante
y el veneno de la serpiente
al menos lograse sanar su cuerpo.
Nacido en una generación perdida
donde todos los días nacen niños
emocionales
mujeres suicidas
en la época de la funcionalidad moderna
de los libros de autoayuda
y del internet como encuentro
en mundos atemporales
donde la caída del muro
dejo mudos a los viejos soñadores
y el hielo, congelo en el pasado lo bello.
Proxémicas distantes de posturas absurdas
todos tan alejados
y uno queriendo
puro queriendo…
cuan necesaria la lucidez se vuelve
cuan necesaria para los valientes
lo llevamos por dentro
en un cerrar de ojos
en una caminata con luces amarillas
en los ojos sinceros de los perros
de noche lo llevamos.
El anhelo de los días con Devendra
y de las tardes con Miles Davis
y sí, soy humano, siento
creo y vuelo
me pierdo, caigo y lloro
pero a nadie le exijo su respeto
busco honestidad en la poesía
porque la hidra me nace
y las quimeras desaparezco
creo el mundo de mi oniria
y hago de la voluntad
lo sencillo de estar despierto.
Mis ojos están a fuego
sintiendo la nostalgia
viviendo el recuerdo
la humanidad de los sueños se me presenta
y yo a nadie le cierro la magia del amor
tan solo ansió un bosque en la ciudad
mi propia guarida
creada con el ingenio de japoneses
y musicalizado con el jazz.
Un lugar donde todos los días un nuevo acertijo
logre convulsionarme
todos queremos fuego
pero yo soy el primero en encenderlo
este volcán erupciona
y la flora que brota por mi labia
no conoce de pausas
si de consuelos
si de resurgimientos
que la arena en la que se cimentaban mis pasos
hoy se convierten en hierro
pero no en un testamento
si no en ideas varias
en pasajeras de las estaciones de trenes
y en los vagabundos de las calles
en los trances de ayahuasca
relatos de los chamanes mexicanos
en el Uyuni contemplativo
y en los sabios del Titicaca
Yo tan solo necesitaba irme por ahí
prender mi faso y ver las estrellas
reírme a carcajadas de cosas sencillas
abrazar a mi madre
y ver los ojos de Charly, mi gran perro.
Tan solo precisaba un suspiro
y un retorno
dejar esta ropa tonta
estas mascaras bufonas
y tomar la vida, como ansió tomar el cielo
por asalto
a paso de valiente
sonriendo.
sonriendo.



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