Días de Antonio




En la simpleza de los días hice lo  mejor que pude,
Sin saber cómo, comprendí que las heridas sanan,
Eche raíces en el momento más oportuno,
Y volví al origen, a tocarme mi desnuda alma.
Hola, estoy de vuelta, camino solo en la ciudad,
Tocando rejas, y siento la calma de mí palpitar,
Las frutas secas, el ombligo afuera,
Mi sonrisa intacta, mi amor ahuyenta,
Las malas vibras que me quieren borrar.
A mí del mapa,
En un vacío tremendo te quieren convertir.
Las hojas se pasen, los gatos con ellas juegan,
¿Acaso no ves lo simple de ser feliz?
Apreciando el aire que abraza y libera,
Siento lo invisible que respira
Y emana de mí,
Son todos mis sueños,
Mira te los muestro,
Acércate y te lo digo al oído,
Que si nace de adentro, se borra lo gris.
Visualiza mis ojos; el lugar donde emergen verdades,
Escucha el silencio,
Yo me hago el sordo de las banalidades,
No quiero monedas, el dinero lo arrojo,
Prefiero este mundo y no otro,
Pero bajo sensaciones reales del existir.
No tengo píldoras de la farmacia inmunda,
Si la medicina que a tu alma fecunda,
La trabaje en mi tierra por años,
En mi otra vida donde era ermitaño
Y ahora que regreso a ser joven,
Te obsequio los saberes que aprendí.
Vuelvo a escribir, que nos vamos de fuga,
Y los pájaros vuelan  
Que yo permanezco honesto,
Revoloteando con ellos en la mañana,  
Que me saco la sabana de la cara y mantengo la esperanza,
De que en las raíces echadas, hayan brotado alas en mi espalda
De esa forma visitarte en la magia,
Y sentir el placer de eliminar las distancias.
Mirarnos cara a cara,
Para que veas que no tengo ninguna estocada,
Ni carta bajo la manga,
Soy todo lo que puedo ser, mi sonrisa no defrauda.  
Me tengo fe.
Porque a mi conciencia llegue,
Y en los saltos cuánticos mi espíritu fundé,
La calma intacta.
En un paseo pienso que estoy hecho de purezas
En el juego intenso donde mi fuego recién empieza,
Y camino, y camino, pero no le creo el destino
Solo creo que para delante continúan mis hilos.
Y así... las sonrisas solas se me escapan.
...ya no quiero mochilas pesadas.
Pensé en las llamas, construí mis manos,
Y en el ligero vuelo, me lance diciendo “aunque sea vano”
Como saberlo,
¡Si no haces nada para transformarlo!
Todo se dio escuchando el silencio,
En el lugar donde los hombresitos sensible nos arrojamos.
Bota las lágrimas humano,
Bota las lágrimas humano.

Mil sueños dentro de mí arden silenciosamente,
Voy a volver a sentir,
Para ver lo que se siente.
Porque aunque pase el tiempo
Tengo la frescura de acuario,
Y mi fuerza es vertiente,
Pa’ seguir respirando.

En mi campo ya plante un árbol.

Date la vuelta,
Todo está en ti.

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