Nace





Camino un rato y me siento a esperar
veo los rostros, las luces del semáforo
las personas que caminan enamoradas en el frío
el murmullo y el ruido de la ciudad.
Escucho las conversaciones en los bares
que a veces me lanza a comprar una cerveza
y me pongo en la situación de respirar el mismo aire
de los hombres y mujeres que sufren en la taberna.
Todo acaba con una canción y a mí solo me queda la desidia
de las miradas, las luces y las palabras arrojadas a la noche.
En un papel escribo mis breves secretos:
Para ti es solo otro día donde transcurren los minutos,
pero yo quiero escuchar esas palabras mágicas
esos gestos vivos acompañados de ojos vivos
las panorámicas de expresiones frescas del alma.
En el verso riego mis latidos, y en el transitar del tiempo
enciendo sueños, luego observo entre el humo:
Veo pasar el día, las fisonomías, las pasiones
quiero decir esas palabras,
pero más ansío que tú reacciones: sol naciente
así te nombro con ternura en mis engaños
demuestra tu total dominio del mundo, ACÁLLALOS.
Pienso que sería bellísimo que un huracán te abofeteara
y que de única casualidad te dejara a la orilla de la marea
de un mar bravo con mil historias tristes de pescadores
y tú ahí, con extrañeza, expirando, pudieses reconocerte.
En un día lluvioso o en un día canicular yendo al fango
sin faena, sin dualidad, sin palacio
como un tripulante herido que navega sobre los meses
para no seguir mascando el pan áspero.
Busco que aceptes la derrota histórica de nuestra existencia
reconozcas la pérdida de la gran batalla que no dimos
y es cierto, quizás nunca estuvo a nuestro alcance
sin embargo, con cara de derrota se rompe el cielo.
Desde aquí te lanzo un suspiro en contraseñas:
elige el camino de los espejos, aquel del que hablaba la poeta,
paloma herida.
Contempla para mirar con nuevos ojos
haz el momento eterno, aunque mañana sea furtivo. Dilo:
no todo tiene que tener sentido.
La flor renace: escupe rabiosa sabia del olimpo.
Date a entender que lo sabes en un día lluvioso
domina esa forma y sigue liando
devorándote el mundo de un bocado
echando la angustia por los caminos.
¿Será posible saborear el dulzor de la crema caliente de la noche?
Todos nos lo preguntamos
y a todos nos dañaron la ternura impía.
Pero tocamos tierra
Es decir, tocamos la vida
Suelta el fuego, cariño:
Ruge.

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