Mariposas fuera de la pocilga
Esto
va por los míos, porque los quiero con el alma
pa’
mi gente de los suburbios, quienes viven las penurias
dedicado
a los chicxs de pobre escuela,
pero
de altos sentimientos
como
en el barrio, aquí no existen las caretas.
Te
pido las disculpas necesarias,
lo
prometido no es deuda, las promesas se cumplen
así
me enseñaron: respeta tus acuerdos,
no
esperes sorpresas: no voy a ser distinto
No
soy otro, soy yo mismo.
Tampoco
me interesa inventar la rueda:
camino
por la senda que dejaron mis hermanos
y
sus brazos me acercan hacia la meta
que
no tengo idea a donde me lleva
pero
ya estoy aburrido de las certezas.
Vamos
todos o no vamos ninguno,
ese
también puede ser un lema,
un
ideal, un futuro pendiente
ese
que nosotros podamos construir.
Es
cierto, los pocos medios nos volvieron estrictos,
aunque
jugamos con la inocencia
esta
ya no es un recreo de niños.
Estoy
peleando en el patio por respeto,
lanzando
mi fraseología visceral, mi actitud real
pero
eso no me va volver un viejo amargado
estamos
frescos, con la mirada de la esperanza
freestaleando
de vuelta a casa, con los audífonos en la cabeza
masticando
las derrotas del periodo,
pensando
en conquistar el mundo con las manos sucias.
Europa,
México, Estados Unidos, vamos preparándonos.
Y
si antes de irme, aún quedan titubeos conmigo,
te
soy sincero,
yo
escribo para quien tiene miedo, para quien se encierra
porque
también soy débil, también anduve perdido
pero
con este fuego me hago grande,
porque
siento que nos vamos incendiando juntos
y
las cenizas son vida: porque así es la naturaleza
las
calles de mi infancia hermosa
vamos
por estaciones quemando etapas.
Y
bueno, sí es así de simple, te mando un abrazo,
antes
que todo: vivo en Angol,
me
llamo Manuel, tengo 26,
de
aquí, va todo el universo,
todas
las flores, la mariposa, el río
la
sabiduría del barrio
y
el gran sueño.



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