Espíritu de la montaña
Después de un tabaco
en el balcón
La memoria del tiempo
me abraza
El viento del sur me
envuelve
Todo lo vivido torna
a poseer sentido
Aquí conmigo, en mi
pecho manso
Regurgita el amor
resonante
Tengo una risa de
algodón que fluye
Una mirada de acuario
que no abandona
y así adquiero escudos
frente al regaño
un pensamiento
partido por la dulzura
Este es mi tiempo, lo
reconozco por los rayos
me lo regalo sin
mesura y para mí es una gran ofrenda:
La lluvia cayó sobre
mi rostro
El sudor se esparció
sobre la piel
Y me siento fuerte
Casi poderoso: tan
dentro y sin mascaras.
Ya no te miento en
nada
Las palabras se
fraguan solas al sentirlas
Las dejo que se
balanceen arriba de un columpio
Como cuando era niño
de arcoíris
Pero a mis 26 años:
Ríos corren
Las risas sin jaulas
Mi ardor
despampanante
mi espíritu salvaje
origen de la jungla.
Dejo que todo pase
Como tenga que
ocurrir –
No le pondré límites
Me siento tan vivo
Que ya ni ardo, ni
quemo
Ni hielo, ni frío:
Solo yo, con mi
melancolía dulce
mi estética de
muchacho pobre
crecido en el
callejón de los milagros
esparcido en un mar
solitario del pacífico
repleto de amores y
memorias de los pescadores.
Este es mi horizonte
marino:
escribo el
aprendizaje de aceptarme
de no negarte y de no
negarme
de haber sido las
trizas agónicas de la ciudad
cenizas del fuego mal
hecho por unos chiquillos
pero mira la
cordillera, como crece la vida
mi instinto animal,
una sensación humana
y las señales
desnudas -
pero mira este
puente, como cruza las vidas
de las otroras bandas
suicidas
pendejos vagos
sintientes de la atmósfera -
este siempre fue mi
sueño
no voy a perderme
porque hoy cierren las puertas.
Ni sabía a donde me dirigía.
Ya no quiero
permanecer en la habitación de la angustia
reconozco que habita
la esperanza en mi alma
ese es mi mantra:
ese es mi mantra:
La meleza la arrancan
estas manos sucias
Yo solo me llevo la
yerba mágica
doy las gracias,
madrecita:
Cada mañana, cada
tarde
En un tiempo a solas
Se van por mi cuerpo
Y mi templo habla: me
lo compensa en la madrugada
Escucha
a los pájaros de la huerta
Y yo al despertar le
digo canta pajarita:
Me
haces sentir tranquilo sin vivir en el paraíso
creo
que en el pasado fuimos amigos.
tengo la
oportunidad de llorar
Y no voy a negarla;
Ni esta, ni las
sonrisas que se asoman por la ventanilla
Todas serán
bienvenidas en mi huerto:
Aquí arrojaré el mal
sentimiento
Pondré la pena en
declive
exhortaré la culpa
sin tomarme un vino.
Arderan los cánones, vieja amiga.
No soy profético, pero
siento nuevas simetrías
tanto en tus ojos
tanto como creo en
los míos:
el agua libre es la confianza
así mi amor de pronto se desviste.
el agua libre es la confianza
así mi amor de pronto se desviste.



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