Para llegar a todos lados




La existencia humana,
El día que se hace tal,
Los ojos que miran el espacio,
Los pasos que tantean el terreno,
La cabeza agacha;
Todo sigue igual.
Fotografías en el muro, escritorio al costado, la vela apagada,
Cuadernos con categorizaciones científicas,
Un mundo entero pre-fabricado.
Silencio, y preguntas,
Gritos, y más preguntas,
Cuestionamientos, aseveraciones,
Y un tacho de basura repleto de ideas.
Hay que cambiar el mundo,
Hay que transformar nuestra vida,
La descomposición neoliberal de lo contra cultural es una mierda,
No quiero vivir mi pobre Europa.
Los anarquistas están sobre valorados,
En casas bajas vive don pedro,
Su hijo también es obrero,
Y no sabe nada de los mundos pos-modernos.
El fin de la historia, mis pelotas,
La  hazaña la hacen los pueblos,
Tan solo basta con quemar los papeles,
Y dibujar el futuro con nuestro aire,
Dijeron los despiertos;  
Todo lo dicen ellos.
La autopoiesis me mantiene vivo,
Y allá fuera puede que también sea posible.
Quiero que la auto-organización
Desorganice los sistemas impuestos.
El control social, la estructura,
El sueño americano.
El fin de las identidades,
Con cara todo es dominable,
Y conceptuable.
Seamos masa rara a los ojos del exterior,
Seamos humanos en nuestro centro.
Donde realmente vale mostrarse,
Cara a cara,
Sin ideologías perversas de la propiedad,
Que aniquila el amor y fatiga el transcurso del vivir.
Todo existir es vertiginoso,
Como todos los caminos que me llevan a Nahuelbuta.
Allá arriba se miran las realidades con ojos imposibles,
Pero se miran,
Y eso es lo real.
No como yo, que en media hora,
Tengo que agarrar mi bicicleta,
Volar un rato, y aguantarme los arrebatos del sistema.
Estamos navegando, tripulante,
Llegando a puerto,
Y si mira pa’ tras,
Vera ya qué los sueños,
Los ha vivido
Al salir por la puerta,
Me acordé que las fantasías de la mañana,
Donde yo era feliz existiendo,
Eran realmente la vida de este polvo de estrellas.
Que extraño,
Pero si luego me percato,
Veré también,
Que aquí en la ciudad,
Estoy dibujando mis propios caminos,
Y que todo lo que anhele,
Hace un buen tiempo,
Lo hago en el presente.
En eso que ya es pasado,
Y que forma parte de mi aferrada memoria.
Aquella que me recuerda del gran viaje,
Donde lo menos que se añejado es mi rostro,
Y donde lo más rejuvenecido se encuentra en el amor de mis ojos.  
Al carajo el nuevo hombre,
Esto se trata de desnaturalizar,
Silenciarte, y escuchar.
Nada mágico,
Nada místico,
Los actos de la tierra,
Tienen relación con el universo,
Y esa es la relación material con mi naturaleza guerrera.
Gracias padre,
Por enseñarme a hablar con mí reflejo,
Porque al final de todo y nada,
Es el quien me conoce,
Y es el, quien desaparece,
Cuando el existir se convierte en un placer,
Y mi existencia les enciende fuego a las barreras.
Llego a sus brazos,
Pedazos de cielo,
En mi vaivén las alcanzo,
Para que demos otra vuelta,
Total ni tú ni yo somos aburridos,
Total ni tú ni yo vivimos a medias,
Pídele permiso al amigo álamo,  
Y esperemos que llegue el viento,
Y diga: ya, juguemos.
Sonriamos, y demos el gran salto:
Basta de arrogancia, hombre de cartón,
Sin temor a estar perdido, es la consigna.
Ya estamos terrible sanos, cariño mío,
Terriblemente libres,
A lo onírico, 
Pero más rico y bonito que en los sueños donde tu aparecías. 
Temiblemente vivo,
Excesivamente complejo,
Realmente hermoso;
Que más se puede pedir,
Si yo nunca oblige a-mar-me a nadie. 






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