Una pausa necesaria



Comprendí en el silencio los sentidos de la vida,
Mirándome en el pasado convencido de una idea,
Cerré los ojos y abrace (como siempre) a mis entrañas,
Y supe que todo lo que venía, tenía que venir.
Estamos forjados con una madera tosca y dura,
Empedernida y duradera - dijo el sabio de mi pueblo
Dentro de ella, los orígenes del mundo,
Las raíces, el todo del cosmos.
El gran sueño de los que lucharon por la vida no se ha apagado,
Ni la amargura, ni las caídas mundanas,
Ni el futuro terrible de los días que se viven en el presente,
Nada, pero nada hará cambiar de parecer a los despiertos.  
Estamos aquí, respirando,
Y por eso le doy  gracias a la vida,
Porque me vine en bicicleta para mi casa,
Porque hoy jugué y reí con mis amigos,
Porque el día estaba bonito,
Y porque a pesar de todo, sé que tanto amor no merezco.  
Me encuentro extraño recibiendo las buenas noticias,
Todos preguntan por si he vuelto,
Mientras otros tantos me preguntan sobre cuándo será el día en el que vuelva.
Y yo todavía sigo pensando en que nunca me he desaparecido.
Si es lo contrario, no sé en qué momento me largue,
Yo siempre he andado por ahí con la existencia,
Ofuscado y abnegado, triste y contento,
Incendiando la ciudad a punta de garabatos impunes,
Desatando las ataderos contra los lacayos,
Rumiando como zafarnos de esta miseria que nos arrojó el capitalismo,
Viviendo como pienso, a pesar de todo.
La modernidad basura de los niñitos de Harvard no se me apetece,
Siempre supe que estaba para grandes cosas,
Pero uno es sureño, y en el sur la vida nos cuesta,
Las miradas hipócritas ajenas duelen,
Y el descariño y desapego aleja.
Pero también, todo dolor es motivo de rabia,
Y para mí la ira sigue siendo esperanza,
Esa palabra que me mantiene despabilado,
Y con los ojos directo en la idea del mundo cambiarlo.
Soy todo lo que siempre quise ser,
Y no tengo que rendirle cuentas a nadie.
La idea de conspirar, pensar y sentir apasionadamente la vida,
También me llevo a darle vuelta nuevamente a los sentidos,
No hay que tener miedo a la reflexión del tiempo,
Más bien hay que tener confianza en uno mismo.
Sonando al ritmo del jazz,
Caminando con las manos en los bolsillos,
Mirando el cielo repleto de estrellas,
Y volviendo a ser el chiquillo de Malleco.
Cabro leso, en la mirada de mi madre,
Hazte fuerte, en la mudez de mi padre,
Por ti, por mí, en el cariño infatigable de mi hermana,
Es momento de volver a mirarnos,
Y dejar los vaivenes ruines.
Necesitaba un poco de nostalgia - le dije a los días de perro, 
Soy amante de la pausa-  segui repitiendo
Pero también del estruendo permanente - refute. 
Desde las riberas del cauce donde nace la idea,
Convierto en práctica el descontento,
Y aunque algunos les duela en el alma, 
La realidad existe, 
Y no me quedaré mirándola como lluvia de un domingo

Comentarios

Entradas populares