Tiempos algunos





Una pausa que dura tres meses
los ojos mirando con miedo a otros ojos
Y el cielo inmortal esperando tras la ventana.

Pulmones cristalinos de humo por cinco meses
la angustia trastornada se tragó los momentos.

Cayendo en bordes desconocidos en una especie de vida
visceralizando lo suave de las risotadas espontaneas
La noche cautiva espera el amor de acuario
pero las esperanzas inocentes en el otro mundo
se pierden de continente (como tantas veces).

Un sueño de primavera cubierta en vestigios del invierno
banderas rojas en las manos de canallas.

Me dormí estando al tanto de que nunca haría poesía
Spinetta había muerto en pleno verano
y un fragmento de virtudes humanas se marchó a fin de la temporada.

El niño de febrero tenía un corazón muy suave  
pero nunca ostento el don de la escritura
tan solo tres segundos de kamikaze bastaban para callar mis dedos
y carajo que fue triste continuar los días sabiéndolo.  

Sublimándolo, sublimándolo
llorando en los jardines del infierno
viendo una luz pequeña en el fondo de la caverna de Platón.

Arrancando con los murciélagos
desconociendo el circular amarillo.

quemándome las pieles
pernoctando cien años.

Así sin darme cuenta
un respiro habló desde mi apariencia
desde mi imagen conocida.

Y luego de sangre y aplausos
el cerebro gelatinoso prontamente hizo consiente el palpitar.

En las tierras de las sensaciones, tú exploras y ella mata
por curiosidades, o por andar perdido.

Te doy cien monedas y un ojo vivo
sacado de mí tercer ojo muerto  
te dirán que caerás en las mismas rocas
donde tropezaron tus abuelos ciegos.

Panacea, panacea,


Intenta ser feliz.  

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