Déjame mirar
Todos los días son una nueva oportunidad parar mirar las
casas de maderas,
Los tonos de las ciudades por donde transitamos,
Los niños que juegan alegres en el callejón,
La arqueología del siglo XXI.
Vivimos de poesía no de drogas,
Mis ojos ven el paisaje repleto de virtudes por la mañana,
Les digo a los hombres que no me impidan ver los colores,
Les grito fuerte a las personas en mi silencio:
Déjenme acariciar los matices del cielo,
Déjenme sonreírle al hombre que baila en el semáforo,
Déjenme estimularme en mi casa tranquilo,
Déjenme soñar de forma ardiente que este mundo si lo deseo.
Las siluetas de los humanos son una sorpresa de impacto,
Déjenme cuestionarme la anatomía de los cuerpos,
Las apariencias de las personas arriba del bus son lúdicas,
Déjenme contemplar la conducta del invierno figurada.
Voy pisando los charcos que ha dejado la lluvia,
Voy mirando los sentidos estresados del chófer arriba del
auto,
Voy acariciando el perro que me ladra al llegar a casa,
Voy soñando por las noches que realmente nos conocemos.
¿Qué pasa niño?
¿Cómo lo haces para vivir tan sereno?
¿A caso no te has preguntado nada al espejo?
Quizás es solo la pobre ignorancia.
El mundo se difumina en tempestades, en el caos,
En el horror de las guerras,
Están matando gente allá afuera por petróleo,
Por banderas soberanas,
Están violando derechos fundamentales.
Estamos viviendo una época sombría,
De oscuridad, de humo negro en las cabezas,
De hielo y de hambre,
Han cerrado todas las fábricas.
Los chicos pobres no tocaran el cielo a menos de que sueñen
realmente
Y hagan algo práctico por sus existencias.
Los chicos pobres nos tomaremos el cielo
El día en que lo queramos.
Déjame mirar el día arriba de mi bicicleta,
Déjame observar como todo funciona en las grandes ferias,
Déjame apreciar a las mujeres libres bailando alborozadas,
Las cotidianidades sencillas en la cocina,
El amor distante pero perenne de mis padres,
Déjame ser feliz por diez minutos.
Tengo conciencia del estruendo que existe más allá de los
montes floridos,
Lo llevo aquí dentro,
En mis ideas de pájaro,
Siempre que me dirijo a conspirar en la casa de mis iguales.
Déjame soñar,
Mis ojos lloran felices viendo las mañanas en el campo,
Los rostros humildes entumecidos,
La carga de los años en manos duras,
Las risas burlescas de los estudiantes frente a la policía.
Tengo tantas horas para pensar en el resto,
No me llenes los ojos de pólvora.



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