Mundo Nuevo




«Hay momentos para recitar poesías y hay momentos para boxear»
Roberto Bolaño


Manchados por la vía donde chorrea la sangre y se respira el polvo
El aire toxico de los lugares donde habitan nuestras almas
Nada resplandeciente, nada con futuro de rosa y puño
Todo con el sello de vencimiento, nada para que nazca
Aquí nacimos con la mala vibra pegada al pecho
Con la policía rondando nuestros torsos desnudos
Nuestros humos en la esquina / la risita vandálica
Las maquinarias vaporosas / los árboles muertos.
Oscuros nuestros ojos, oscura nuestra rabia
La descendencia no cambia, su hija tampoco.
La iglesia recita el mundo, la abuela manda
Clara es la utopía, invisible para quienes madrugan.
Aquí donde la luz es charco y el horizonte es estéril
Las señaléticas advierten: prohíbido mirarse pa' entro.
En esta calle de cemento, ayer fundo de negreros
va la lágrima marcada de otros hermanos con rostro de trigo. 
De aquí nada sale bueno. Los medios nos tacharon injustamente.
Unos chicos con un sable y un dragón se suspenden sobre los eucaliptus
sus ojos rojos advierten el humo de la biblioteca ardiendo sin termino 
Esta es nuestra historia.                   Corre la raza por esas piernas flacuchentas
¿Tú me dejaras soñar? ¿Me dejaras despertar distinto?
¿O apuntaras las armas del terror sobre mi flor esperanzada?
Dime si me permitirás soñar con otro nombre, con otra piel
Con otras palabras, con otro tono ¡Dime si puedo ser distinto!
Al hombre que soy, al Manuel, al Oliva que me respira galopando
¿Tengo que apuñalarme, inyectar jeringas todo el tiempo?
Será posible ser otro, no ser lo que fui, derribar mi reflejo
¿Podré bailar con mi sombra y besarla con los labios de la muerte?
¿Podré guardar la luz en mis pupilas, dejarla que viva conmigo?
¿Tú serás quien me lo niegues? ¿De verdad es cierto?
¡Todo se trata de ese simple juego de creerse hombres nuevos!
¿Tú me cortarás del jardín del mundo por ser negro? Por estar manchado.
Maldita sea, tengo guantes de boxeo. Mi pasado es una flor marchita
Bajo ellas, yacen todas mis heridas luminosas / salpicantes
En una batalla les di combate sin tregua / sin licores
Ahora estoy sin yeso, sin vendas, sin burbujas, sin cadenas.
Me estoy sanando de hace tiempo / le rezo a la ñuke: madre mía!
Me deshabito para enviar la ternura a mis viejos amores
Beso la luna, hablo con las avecitas, les recito mis versos negros:
El paraíso no existe, el infierno es irreal, ni luz ni la oscuridad
Es una fantasía por si sola. Mira, mi vida: tan contradictoria
¿Acaso te ciegas y no te ves a ti mismo? De qué mundo vienes…
Aquí todos se mueven como caballos, pero sin el corazón noble
Regálame la dicha de al menos estar combatiendo mi estirpe
En esos pinos solo veía males: borrachos, ladrones y enfermos.   
Realmente lo que somos: no te lo voy a enseñar con mis cuentos
Me costaron las lágrimas y una intemperie en un bosque forestal
No voy a detener el proceso: mis huesos ya sintieron el frío
Entumecido me envolví en las sabanas de la naturaleza verde
Un volcán me despidió con un ¡hasta luego, hombrecito sensible!
¡Porque ahora tengo que justificar mis cambios! ¡Debo decir lo que siento!
Allí donde se promete la perfección, allí mismo todo será derrumbe
No creas nada, deja que tu corazón sienta y palpe
Seremos mariposas, todas manchadas
Viajando en la nebulosa o no seremos. 
Allá tu con ese sabor empaquetado. 
Mañana me saldrán alas y sabré volar y tendré fe en la montaña
No quiero negar el amor, déjame tener confianza en las personas.
Te amaré a ti con mis manos sucias: construiré un mundo
Te secaré las lágrimas, me las secaré en un sueño hermoso:
Ya tranquila. A todos nos dañaron la ternura impía. Abrázame.
Deja esas mochilas pesadas. En tu espalda nacerá el viento.
Fuimos simples adolescentes, siempre errantes: Pájaro de mal agüero.
No te tengo miedo, yo también vengo del bosque: siente mi respiro.
Siéntelo dos veces, no estabas equivocado, pero veras que soy distinto.   
Ahora bañémonos en una piscina de acuarela ¡Para que me creas!
Luego dejemos que la lluvia nos muestre
Verdaderamente quienes somos.
El color en mi quedará intacto. Solo se verán mis llagas. Mis dolores   
Que con sol y estruendos, también escriben poemas.
En el futuro se tratará de rugir, de defenderse de la mala vibra
Con esta mala vida que tuvimos ¡aquí en los puños!
El demonio es feroz, nuestra espiritualidad es salvaje
En el fondo irradia un sueño:
Quien despertó, no podrá volver a pudrirse.  
Lo encumbro hasta el cielo. La vida me pertenece.  

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