Otro lunático del Abya Yala
Besa las hojas del
tiempo y enséñaselas al universo
Camina por la ciudad
moderna rechinando a Chet Baker
Sobre la espesa
ruralidad y adolescencia insólita
Ellos quieren comerse
los poemas y despachar la historia
Sus lenguas engullen la
mentira en la ribera del río
Queman los pápiros /
sonríen con ojos de (a) Marte.
En su instante nada y
todo significa
No creas en la
violencia televisiva:
Llevan el albor dentro
de su espíritu Saudade.
Los árboles balancean las plazas grises / juegan con el viento
Él los ama con sus ojos
de luciérnagas, tiene un sueño del Brooklyn.
Recorre todos los
laberintos, las villas, los pueblos, horizontes de águila
Ciudades impertérritas,
mágicas, barrios de la miseria
Construcciones endebles,
foráneas; imagina una torre de luz sobre el espacio.
Poderosa energía: el poeta ninja del callejón del centro
Va chorreando su meado
sobre un tag del año 2001
Otro lunático del Abya
Yala:
Butterfly Kid or Bee
Young
Tú lo distingues.
También depende del clima de la Warria
También depende del clima de la Warria
Y de tu viaje
interestelar con amanitas;
Musa de los suburbios, enséñanos
a ser nosotros mismos.
Repitiendo un mantra cosmopolita / vertiginoso de
la muchedumbre.
No sostengas traumas por el hormigueo colectivo que sientes
Vive la espiritualidad
del mundo con música electronica
Siente el trayecto eléctrico
de los chiquillos
con sus auras naranjas
/ verdes / celestes.
Esos jóvenes que conversan sobre las nubes rojizas
por las calles de los
nuevos ciudadanos migrantes
otroras almas de obreros
morenos del ferrocarril. Escúchalos.
Más allá de tu
memoria: vive el tiempo presente / chispeante.
Aquí el paraíso tiene fuego y existen amantes de las ruinas
que lanzan escupitajos
a los monotemáticos y amor a los parchecurita.
Repite el mantra, luego sonríe a la luna llena que se acerca
Abre tu pecho al cielo
del sur ¡nuestra frontera estrellada!
Que tú lagrima tatuada
se convertirá en aventura
Y ahí irán las hojas
húmedas, mi pewma urbano:
El reflejo sucio pero
cristalino de los callejones.
En ese sueño, voy en busca del pan amasado de la señora Clarita;
soy un flaneur, espectador de la ascendente
clase emergente:
un vendedor ambulante,
con orígenes más claros que el barro.
Voy lanzando el freestyle entre los descargadores de papas
Enamorado de ukeleles
song’s y de su brisa marina
Por un pasadizo de
lechugas frescas, vibro la vida
Leyéndoles poemas a los
perros, me rebalso:
Solo veo champurria en
mi horizonte
Solo veo estrellas
fugaces que me impactan.
Me reconozco entre los ojos azules de un vagabundo
Soy su palabra que
calla, su no olor, su caminar recto.
Somos diásporas del fango, repitiendo un mantra:
Somos dos bailarines imaginarios en la madrugada
escuchando a Beirut luego de haberse tomado todo el vino.
escuchando a Beirut luego de haberse tomado todo el vino.
Somos sueños de fuga, un despertar exhausto / desnudos
Con la ciudad tatuada
sobre nuestro cuerpo romántico:
Con su sueño subalterno
que nace desde el ruido.



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