La purga

Le declaro la guerra a la tiranía de los sentimientos me rebelo contra la industria del miedo sintiéndolo, conociéndolo / espantándolo enseñándole mi vuelo fulgurante, sensible mostrándole mis lágrimas, mis páginas arrancadas. Ya no quiero el espectáculo ni la sonrisa edulcorada Me rebelo contra la maquinaria de la tristeza del coaching positivista que nos niega y culpa. Me rebelo contra las pastillas y las drogas de la calma Al negocio de tenernos dopados, débiles, mudos: Inexplorados de la aventura mágica de conocerse Dolerse, sentirse confundido, alterados. Me rebelo por negarme a estar triste / enojado: A aceptar tus chillidos, a aceptar mis lamentos. Nosotros amaremos, es cierto: haremos caso a las hierbas del patio A las locas de patio, a las travas: verdes - violetas - rojizas A sus vísceras sensibles. Pero también lloraremos También nos correrá la angustia. También sufriremos. Descubriremos en el dolor una herida profunda En el miedo, algo que nos limita. Y la lloriquearemos a raudales. A mares muertos, agónicos, intensos, desmedidos. Pero vamos a hacernos cargo de nuestras emociones elevando el derecho de caernos y a no caer en la trampa. por eso la lucha debe ser amorosa, sabes: porque estamos rotos la lucha debe ser comprensiva, porque no nos enseñaron y también debe ser iracunda, porque tenemos rabia. Ya nada de lo normalizado debe parecernos eterno, inamovible: todo lo escrito debe ser reseña, ayuda, preguntas, acciones: todo lo escrito también puede ser nuestro. Podemos hacerle borrones e inventar: esa hermosa capacidad humana de imaginar y construir ahora sí, artefactos que nosotros necesitemos. Nosotros correremos por los pasillos del mundo tomados de la mano en busca de liberarnos de las voces rumiantes corriendo e incendiando las grandes farmacéuticas arrancando por los pasillos del psiquiátrico, gimiendo. Nosotros cuidaremos a los niños y niñas, pero con amor. Nosotros amaremos. También daremos las gracias a todas las mujeres que nos cambiaron. Me rebelo y digo, tengo derecho a estar triste A estar cansado de ser hombre. A tener un futuro dado. Por eso me doy el permiso para la incertidumbre para beber el licor del miedo a cuerpo desnudo. Me doy el permiso, para sacarme la oreja y hacer arte.

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