Tú no me conoces




Capucha a la cabeza y el ruido a la venganza, las calles son parte del mundo y mi historia no se la cuento a nadie. Otro día más y es la misma mierda, Borregos por todos lados y yo sigo sin dar mi rostro. Que me conoces, al carajo. Nadie me conoce. Ni mis expresiones, ni mis estúpidos sueños. Todo esto es plástico, plástico, nada realidad. Mil portazos a tu cara y una jauría de perros persiguiéndote. Eso deseo. Que te quiero fuera y que te vayas ahora mismo, es mi anhelo más fuerte. Mis ojos arden y a nadie le interesa. Mastico rabia y voy solo por la calle, pero parezco siendo miles de agitados de los que sobraron en el baile. Tú no me conoces, por tanto, no me cantes lo que valgo. No hables de mí, que yo no creo en tus palabras. Que nadie les crea, que nadie los escuche. No son parte de mi mundo, menos de mis locuras. No están sentados conmigo a la orilla del rio, entre las rocas frías, conversando con el azul del universo, no están conmigo, ni con las estrellas que me guían, y me acercan a lo más humano del niño tierno. Es que no están aquí, porque he puesto cientos de soldados para defenderlo. Mi guarida, mi mundo, mi jaula. El fuego, el fuego se acerca, porque la libertad ha sido trasgredida, y yo con cadenas, no me quedo. Partirte la cara, romperte el ego, escupirte mi vida, y devolverte el hielo. La estrategia de lo terrible, haciéndose carne, poniéndose dura, instalando muros, percutiéndote la sangre.  Que me siento vivo, que respiro, vibro, que siento, muero, y miles de historia que nadie sabe. Entonces que nadie mienta de mi corazón sincero, de mis ojos de fuego, y de lo que me quema por dentro. Porque tú no me conoces, ni estas por hacerlo. Y el día que lo comprendas, yo estaré muerto. 

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