Tormentoso Monday
I AM BLUE-
Suena
B. B. King en la radio y el cielo se despejó. Hace dos horas la lluvia caía a
balazos y yo salí un rato para morir con sus disparos. Húmedo pero feliz, la
sangre a los suicidas le encanta. Y vernos morir un día, es la consecuencia de
conscientes actos. Al menos no es sorpresa por estos días. Días donde mi
habitación ha sido la guarida de renacimientos, de los volver a surgir, y por
cierto, también del blues. De la
suavidad de las noches, de mis planetas sonriendo y de la música que vuelve
aflorar luego de un lapsus duradero. Caído en el decaimiento dicen las certezas
de los libros. Y yo no los contradigo, solo pienso en salir a flote. En mi barquito
de papel, naufragando por Chivilcan, pasando por Pedro de Valdivia, para luego
de un rato, los flujos del canal, me traigan de vuelta. En el volver a
encontrarme armando un tabaco, pensando de la vida junto a un café cargado, y
soñando. Siempre soñando. Es
que la utopía se convirtió en mis zapatos, y yo a la calle sin ellos no salgo. Menos
en la cotidianidad de estos días, en la modernidad podrida, que acusa al que
infringe la normalidad, vaciándolo del fondo, imputando su forma de actuar, y conceptualizándolo
como un loco. Estamos locos. Y eso no es una apología a la locura, ni un cliché
quinceañero. Solo prefiero defender a los enfermos, frente
los que se declaran sanos de un sistema impuesto. A veces no sé de qué hablan, la televisión nos
miente hasta en el baño, la reflexión moderna es
sentarse en la mesa, masticar el pan duro, pelear con tu vieja y adular lo que
la prensa te muestra. Puta reflexión moderna, capitalistas extractores de los
sueños, liberales demandantes de la libertad, la
libertad, la económica. Pues, claro. Jamás hablaran de temas diferentes, aborrecen
a los gays, y las lesbianas, ven porno de noche, se meten el dedo en el culo, y
follan por 15 segundos y se cagan. No saben nada. Son puras mentiras las que
explayan, que nadie les crea. Ni a los putos que opinan del arte detrás de una
pantalla, ni al que el arte le parece agradable cuando no habla de las
miserias. Que se caiga el cielo ahora, como con esta lluvia de un día jueves de
otoño, que se despertó con puras veleidades, donde una
presidenta, de este maldito $hile, títere de los Luksic, Matte, Angelini, dueños
hasta de mis fecas, vomitaron promesas y bonos, para que la clase obrera vuelva
a comerse la misma mierda. Y de qué futuro demandan, si en el capitalismo no
hay futuro, ya lo dijeron enrabiados los sex pistols en un concierto de los 70.
La naturaleza, pachamama para las lanitas hippientas, tal como la película de Hayao Miyazaki, en el cual la tierra, se embate en una lucha con el humano, y este último
no ocupa su razonamiento para darse cuenta que lo malo no son las raíces, si no
la experiencia de las flores que se alejaron del origen, donde el equilibrio
era la primavera, y el polen renacía la vida, de todo el ecosistema. Individuos
transgenizados, alienados, a la misma que vez perturbados y cegados en el
miedo. Este modelo no tiene escapatoria, ni tampoco reforma que lo embellezca,
solo queda por luchar, dejar la poesía y ponerse los guantes. Sabiendo que
caeremos abatidos, aun así, confiando, al menos en nuestros ojos, y en los
honestos, en las personas de carne y hueso, tal como el pueblo negro, que se
levanta contra la tiranía y hace de la dignidad un frente de combate desde
donde pararse. La rabia de los esclavos deberá cobrar su venganza contra el
imperio. Y hacer de sus cenizas, los primeros cimientos del mundo donde los
pueblos tengan la palabra por delante. Que no me maten, que no me callen, que
así yo renazco. Desde el odio donde germina la esperanza, y mata al
machista-policia—fascista que todos llevamos dentro. Ahora comprendí porque B.
B, King se escuchaba en las cárceles, en los barrios pobres de estados unidos. Es
que el blues fue canto de los oprimidos en los campos de azúcar, en las
curtiembres, y en la libertad bajo rejas de los esclavos pobres. Rabia desatada que encontró el fluir con la creación
artística, y que algún día llamaron blues. Del "I am blue" (yo estoy
blue) yo estoy triste. Del sentimiento que llevo a miles, luego de largas
jornadas laborales en las fábricas, a querer olvidar que al día siguiente, la
miseria continua. ¿Y qué escuchas?, ¿y qué
sientes?, el amor también se me sale por los poros y crea alma de vertiente,
pisando de la tierra, el lodo, y creyendo en un mañana
diferente. Musicalmente, siempre. Las armónicas suenan, yo prendo el tabaco,
lanzo una sonrisa mezquina, escribo los versos, y los demonios los atraganto. Ya
llegara la ventisca, y será necesario explayarlo todo. Hoy es mejor salir a caminar
con los hermanos, comprar el vinito en la cantina de siempre, y decir que ese
nombre, el del maldito pueblo Temuco, llamado por Quelentaro, a veces nos
parece suficiente.



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