Del amor y otros vicios




Aquel día fue hermoso
estábamos en Puerto Dominguez a las orillas del lago Budi
me acuerdo que la tierra gritaba, que rugía un león en el bosque
que las aguas nos calmaban, que nuestros sueños crepitaban
sentí mis ropas rasgadas y mi corazón tun tun tun tun.
Cuando se nos hizo tarde, salimos corriendo de una tierra desconocida
nuestros rostros eran de los brujos chamanes, de las encantadoras astronautas  
llegamos a casa escuchando Pink Floyd en el automóvil de unos comuneros mapuche
se sentía como si viajáramos por el espacio de una carretera inclinada
directo hacia los espejismos, frente a la orilla de tempestades.
Esa noche me dormí en un sillón y abrí mi tercer ojo muerto
Urano estaba sano, repleto de colores verdes y de flores de patio
y el bobo se inoculo íntimamente, vena por vena, arteria por arteria
musculo por musculo, hasta tocar mis emociones
me acaricio el pecho con cariño, le dio diez palmadas
y yo ahora con nuevos aires, escale el monte hasta saber las respuestas
es el amor, es el amor me susurraba junto a un suave viento
la noche me dijo treparás de las artimañas
con un BIENVENIDO A LOS NUEVOS LÍOS
yo entendí, mientras atónito veía mi corazón volver a florecer
explote en un sinfín de lágrimas.
A la mañana me desperté tan claro de verdades
que no me despedí de nadie
me marche con certezas en mis ojos, con mariposas en mi garganta
pedalee lo más veloz que pude hasta llegar a Vista Hermosa
ahí estaba ella durmiendo, mis ideas estaban tan calmas
le dije: pasa que me gustas, que te quiero
que tengo amor aquí adentro prosperando
y quiero dártelo, quiero que lo sepas.
Le dije: escribí una carta anoche tripeado con los ojos cerrados
y es para ti, SÍ PARA TI, tu que duermes en mi cama.
Ella quedo impactada, desfigurada, en silencio
yo me quedé dormido, con una sonrisa alucinante.
Cuando desperté me dijo todas las palabras que deseaba escuchar
amor amor yo también deseo todo de vos
fuimos en el tiempo una preciosa historia.
Yo me sentía genial, un ser humano nuevo
tan feliz como para llamar a un amigo y decirle: CANTEMOS
el llegó en bicicleta, con unas cervezas y pitos
pusimos una pista para retratar todo lo que deseábamos:
cantamos que mirábamos con ojos rudos al destino
ensayando palabras en busca no sentir el frío
que éramos huérfanos en un corazón de tempano
pero que el dolor se había transformado en un farol.
Cantábamos que dibujábamos con las gotas de la lluvia
que restábamos los triunfos con las notas de nuestras lágrimas
que los chicos pobres nos tomaríamos el cielo
que nuestra mano estaba alzada directo a la revolución.  
Al llegar la noche supimos que nuestra gata la MALTA había perdido un ojo
pero ahí vinieron las palabras: que con el tiempo se repondría
y la cuidamos, la quisimos
hasta que desapareció
junto con ella nuestro amor
pero fuimos valientes
al menos por unos días, el tiempo en que nos quisimos
en los que nos encerramos en la casa
a comer, a bailar, a leernos poemas, a hacer el amor
fuimos felices
mirábamos el cine francés metidos en un pasaje escondido de LANIN
un barrio que ayer había sido un campamento
ahí donde solo nosotros y los niños de la calle logramos ser
hermosamente alegres.

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