Carta de nuevas intenciones (o un diálogo con el Universo)
Y ya entendí que las verdades se encuentran en los ojos más tristes del barrio
pero hoy estoy reverdeciendo y creyendo en los frutos que sostengo en mis manos
como únicas certezas del presente.
ya no estoy triste, aunque el mundo me sitúa sensible y objeto a multiplicidades
soy lo que construyo y lo que otros han hecho conmigo,
no soy ni víctima ni señor del castigo:
busco la armonía entre mis ojos y los tuyos, a pesar del abismo que distancia nuestras mentes.
Tengo esperanza, viste? Puedo hablar de piwke y no de corazón,
y así me siento vinculado más allá de mí propio organismo:
me dejo caer a la tierra y las hojas de los árboles bailan en mi panza,
mis lágrimas parecieran darle vida a lo que me da respiro.
Le doy las gracias a un dios furtivo porque pretendo ser humilde
pero no me recojo de hombros ante una sotana o una corbata,
ahí se guarida el secreto: la confianza de ser uno mismo, acaso no ves mi mirada? estoy desmantelando al miedo.
Soy feliz, porque en la necesidad de escribir un poema, aún me tirita el cuerpo,
no quiero dominarlo, me rehúso, quiero navegar una vez más en la inmensidad de sensaciones,
que me entrega el explorar hacia lo íntimo; eso creo que tenemos con la poesía,
una historia cercana, hoy te la estoy ofreciendo.



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