En los ojos más tristes del Barrio (La Verdad)





No es lo mismo dárselas de underground a los 17 que a los 26 años, una vista hacía el espejo.
me mirai con esa cara de pedirme más; yo me miro con la misma.

Salgo pa’ la calle con rumbo definido (y quién lo pensaría): hoy tengo trabajo
pero en ningún momento olvido la tierra, los juegos inventados y los besos inocentes
van conmigo, en mi mano metida en el bolsillo, donde me titubea el presente
donde me atormenta el bullicio gentil.

Voy viendo la ciudad, los ritmos vertiginosos, los lugares donde no quiero estar y estoy,
aprieto la mandíbula, inhalo y afronto como el animal salvaje que soy.
paso 2: me fumo un faso antes de leer, pienso: quizás la nostalgia, quizás la melancolía
quizás el existencialismo, también, todo eso
convino al encontrarse con esa certeza de que somos una casualidad muy frágil.

Pudo haber sido totalmente distinto, sabes. Nos constituimos a partir de la nada.

Pero estamos siendo, y no hay motivo alguno para desafiar esa realidad:
existen todos los motivos para reñir al futuro, o sea el mañana
lo que viene o que podemos hacer que sea,
pero lo que somos, eso está ocurriendo: y vo’ no podí quedarte empolvao’ en el estante
tu hojas tienen que arder, esas letras deben transformarse en alas,
a tus 26 o a tus 45, pero ya es momento, o sea siempre fue la hora pa’ avisparse.

Sé que soy todo eso que piensas o lo que dijeron en el pasillo de los secretos
pero no le quites merito; de ser distinto no hubiese llegado aquí.
Si al final yo igual estoy contento; el barro y la sangre enseñan,
al menos logré estar al tanto de las consecuencias: son duras, forjan carácter:
mañana podría escribir un libro.

Hoy un espíritu vuela conmigo y ya no tengo las zapatillas rotas, ni la cara de juguete:
estoy comprendiendo la vida, a veces la ayudo a transformarse:
parece que me pagaran por eso, ahora mismo creo que eso se viene.

Es otra etapa, con el mismo rostro de mono chino, el pelo chuzo, el apellido común,
o sea, eso veí tú; yo me muevo impregnado en los sueños, creyendo la utopía: 
es decir, envuelto en colores, hablando con las plantas, el universo,
o sea viviendo lo que descubrí en la poesía: siendo lo que quise
y lo podemos, my nigga. El cielo no fue nuestro límite.

Tú vive con eso o hazlo que valga.

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares