Rogativa en la Luna Azul
Y a veces es momento de cerrar los ojos y escuchar el
silencio
sea un domingo en la mañana o un lunes, cuando todo está
funcionando
apagar la mirada y tocarse el alma, comprenderla entera
o por partes, es necesario verse sin ojos
verse perteneciendo a las cosas y a las otras cosas
que no son humanas, ni de la tierra
son lo que ha palpitado, las memorias, el diluvio del futuro
también lo que queremos ser, mezclar los colores con los
dedos
mancharse del lodo, soñar con las hojas, las plantas del
huerto
desprenderse del ruido molesto, de lo que nos aqueja y
llora,
tú también llora, llora el espíritu, lloran las voces y lo
que late
somos y estamos siendo: primer aprendizaje
primer vuelo a ser más que carne, más que huesos y alegría fortuita.
A veces es momento de cerrar los ojos, verdaderamente escuchar el silencio
no alejarse del mundo, porque el mundo vive dentro tuyo,
no estamos solos, estamos juntos, mezclados por la historia
y la biología
por mucho tiempo, estamos siendo, aprendiendo a
comprendernos:
yo me reconozco como espíritu y lo voy pincelando y dejo que
me pinten,
que me rayen y me cambien, no todo lo controlo.
No quiero manejar el movimiento, quiero ser consciente del
respiro y del silencio.
Cierra los ojos y conversa con la luna, la última luna del mes:
Nuestros antepasados también la pensaban,
Yo me siento con ellos arriba de un árbol, a acariciarme el rostro
imaginando la piel de todas las cosas que respiran o que
sienten
así me seco las penas y termino convirtiéndome en otro:
que es lo mismo pero distinto, que así es como debería ser:
tú también eres consecuencia de lo que soy, yo también pertenezco.
Cierra los ojos, no pidas deseos: haz como la tierra, sé como los lagos
o como los árboles: todo dan, nada quitan. Nosotros también podemos.
Cierra los ojos, no pidas deseos: haz como la tierra, sé como los lagos
o como los árboles: todo dan, nada quitan. Nosotros también podemos.



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