Una verdad






Y luego de tanto camino he llegado a una idea,
A una verdad de esas que se transforman en silencio,
Creo que la poesía lo es todo,
El canto es mi palpito,
Y no hay más.
Esa es mi certeza.
Lo que se desprende de mi carne es mi existencia.
Estas letras, y mi sentir intenso es lo único que importa,
Lo que me nace en esa maldita profundidad,
Por lo que me brotan lágrimas, y mi alma muere,
Por lo que el corazón me palpita agitado,
Y todas esas cosas que nadie sabe.
Yo no soy más que eso,
No soy las cervezas ni los cigarros de la noche,
Tampoco soy la estupidez momentánea,
Y menos una vida de las que viven todos.
Soy el fuego, la letra, los ojos,
Soy la lluvia, la música, y la ira,
Soy la fe sin razón que cree en otro mundo,
La esperanza inquebrantable del brazo empuñado,
Y la tozudez pesada de desear lo imposible.
En días como hoy soy amor, corazón, piel, calor,
Soy la noche viva que ama la oscuridad,
Y abraza aquel frio perpetuo de las tardes del sur.
Nunca seré algo tan banal y miserable,
Mis ojos arden, mi amor a la vida quema,
La libertad es imprescindible y todo me nace,
Me aflora, nada de esto es plástico.
Plástico es la mierda cotidiana, es un saludo estático.
Yo soy tierno pasto y actitud visceral
Moviéndome, lanzándome, volviendo,
Rompiéndome las venas en sueños,
Soñándote sabiendo que nos perdimos.
Soy las entrañas, la sangre, y la rebeldía,
Por siempre,
Una verdad dicha, contada, verdad no conocida,
Un portazo en mi rostro,
Y no soy más sustancia que un manifiesto con saliva,
Manuel, Manuel olvido,
Perdido, sombrío, ausente, amigo,
La nostalgia, el niño, almendra y su guarida.
Una verdad.
Mi vida.

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