Sin bozal se asoman
Vagando por las calles de la poesía,
Donde la poesía se vuelve
paisaje,
Se convierte en el río de
alcantarillas,
Y se desprende en lágrimas
de bares.
Caminando con la niña
solitaria,
La luna, y las indiscretas estrellas
Sentado frente al fuego,
Contemplando de la miseria,
las durezas.
Asemejando la vida a la melodía,
La melodía a los
momentos,
Los momentos a las lluvias,
Y las lluvias a mis energias.
Creyendo en la magia,
Y queriendo que así sea.
Soñando, o re soñando,
Para no perder la
esperanza.
Apagando los ojos y se
despierta el alma
Espiritu que conduce carros
por los cerros,
Y fluye en una historia sin tesis alguna.
Callando cuando el fuego no
amanece,
Fluyendo cuando amor se
apetece
Yo a nadie le exijo palabras.
Sereno, adjetivo al
basurero,
Intenso, el fuego que
siento,
Errático, nada es lo que
quiero.
Hablando de los sueños.
De los sueños despiertos,
De la vida mundana de los
perros,
Y de lo muerto que es
sentirse muerto,
Cuando toda vida exige
estar despierto.
Empalidado en la
respiración y el humo,
Borracho con los
compinches,
La ciudad me huele a
mierda,
Y la tierra a la salvación
de mis piernas,
De mis raíces, sin matices
y sin países,
De mis sueños, sin dueños
ni emperatrices.
De esta tierra, donde el
descalabro y la crisis,
Cuenta otras quimeras.
Y los poetas bajo el umbral
de esta puerta,
Se infectan bajo su propia
luna llena.
Los brujos no mueren, nada está
resuelto .



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