Dos jovenes
El día ha estado hermoso. No lo podían disimular. Sus sonrisas lo decían todo. Tal vez alguien que los vio entrar no se hubiera imaginado que allá dentro se armaban grandes guerras, batallas sangrientas, que a veces terminaban en lagrimas. Cualquiera lo hubiera pensado. La respuesta a todo estaba en el beso que ella le daba al joven antes de subirse al bus. La vida era hermosa y simple.


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