La petite mort
Aquella era con ronroneo de gatos, espaldas rasguñadas, lenguas sangrientas y mordeduras. A veces habían gritos y palabras obscenas para el clero. La casa retumbaba, la música sonaba al unisono de la acción. Habían días en que se escondían y solo veían sus rostros, solo se escuchaban y se acariciaban, hasta llegar a esa muerte feliz. ¿Que pequeña muerte? esa era la muerte. La muerte que revivía el amor.


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