Soundtrack
Nada podía ser sin música, aunque no sonara, estaba en nuestros oídos. La melodía sonaba entre medio de alborotos en las sabanas, en medio de momentos donde la magia se apoderaba. Esos momentos que no tenían explicación alguna. Era solo cerrar los ojos y tener la mente en blanco. No hay nada mejor que tener la mente en blanco. Habían días de caminatas donde solo una mirada me decía la canción que venia para el momento. Deftones, Portishead, Love Of Lesbian, entre los gustos de ella, gustos que terminaron por matarme. Yo a veces mas clásico le dedicaba canciones de Eddie Vedder, Iggy Pop, pero nunca fueron nuestros temas. Hubieron muchos temas nuestros. Música de la cual nos apoderamos. Música que suena y me hace polvo. Hace mas de 1 año ella me iba a regalar un disco con nuestros soundtrack. Al parecer la había decepcionado y nunca lo recibí. De igual manera la melodía siguió sonando y siguieron existiendo los días, tardes y noches, donde esa música se adaptaba. No hacia falta nada mas. Eramos yo, ella, la música y el momento. Quizás lo mejor de todo no era la música, si no la magia, quizás, pero que importaba, ella hacia de cualquier momento, poesía.



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