Ella también
Poseedor de la verdad y modificador de
realidades, a ti te estoy escribiendo, a ti que mientes por aquí y por allá,
relatando basuras de historias inexistentes, a ti, hijo del ego y no
autoestima, padre de tu miseria y culpable de por vida, ¿acaso nunca te has preguntado qué pasaría si lo que haces te lo hicieran a ti? seguramente nunca y
lo más probable es
que jamás lo hagas.
Basura humana que golpea y hiere a los que te quieren, caminando por la vida
sonriendo como buen samaritano, haciéndole creer al mundo lo que no eres.
Cuantas ganas tengo de dejar las palabras y empezar por los
golpes, dejar la escritura y cobrar la venganza, dejar la denuncia e iniciar la
tortura, pero como no caeré en
aquel juego, mis puñetazos de violencia desangran en
literatura.
¿Qué ha
hecho ella? ¿A caso es su ternura de niña la que te hace mentirle?, ¿A
caso son sus besos por la mañana y sus tironeo para despertarte lo
que te hacen seguir con este juego? A la mierda con la moral, esto no tiene que
ver con lo bueno y lo malo, a la mierda con lo ético y las normas, el corazón lo rompes o cuidas . ¿Y qué?, ¿esta es tu venganza? ¿A caso ella no puede equivocarse? ¡Si equivocarse!, como lo has hecho tú, una y otra vez al
mirarla a los ojos y decirle nada, que nada ha pasado, que todo sigue, y que
nada está perdido. Ella con ilusiones, sueños y regalos, y tú, ahí dislocando, borrando, pudriendo,
escondiendo su mano que te abraza, escondiendo que te cansa, y mostrando tu
valor de hombre, que manda y se adueña, arrebata y pudre todo lo que ella imagina.
Pero las historias cambian, no solo en
las canciones, no solo en el cine, no solo en los cuentos, si no también ahora.
¿Escuchas aquellos gritos? Dicen que te
pudras, y que te pudras tan podrido que no servirás ni de abono para la tierra,
que te vayas a la mierda con tus historietas de triunfos. Todo lo que creaste,
todo aquello que hoy huele a mierda, siempre olio así, solo la perfumaste por
un tiempo. No sabes el festín que me hace sentir este momento de venganza
retrogrado animal, la felicidad existe y en este momento la estoy sintiendo, la
dulce venganza cobra su nueva víctima, de traidor a traidor, una sutil estocada
por la espalda para que sepas lo que duele, para que sepas que el mundo no gira
cuando tu caminas, y tampoco lo deja cuando tú te detienes.
Remárcate estas palabras, tiernas
palabras, entonadas por un poeta musical que vibra mi corazón cada vez que
vuelve a sonar:
Ella también se cansó de este sol
viene a mojarse los pies a la luna
cuando se cansa de tanto querer…
viene a mojarse los pies a la luna
cuando se cansa de tanto querer…
Remárcatelas, aunque no es necesario, la realidad te pegara una y otra
vez en la cara, una y otra vez, y esto no es karma, esto es vida, causa y
consecuencia. Es la realidad que tú mismo construiste, que tú mismo derribaste.
Cuanto mentiste estúpido, cuánta sangre y cicatrices has dejado a tu paso,
ahora camina con cuidado, que las balas sobran, las balas se cobran y tengo mi mochila
cargada de ellas, para que nunca más vuelvas a matar la ternura y dulzura de
los sinceros ojos que confiaban a ciegas, en tu fabula fabulosamente inventada
y que tristemente así como juegas nunca aprenderás que la mejilla también se
besa. Y no esperes que todo cambie, ni en la suerte, ni el destino, solo en la
certeza de esto, que te aqueja, y te aquejara hasta que descubras que la
moraleja no era la de tu cuento, ni si quiera estas cerca. Ni si quiera tu
mente terca ha descubierto que el corazón bombea sangre y que el amor se lleva en el libre pensamiento.


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