El loco Jack






¡Jack, Jack, despierta!

Es momentos de irnos,

Los chicos nos esperan en el bar savages,

Y tú eres nuestro plato fuerte de la noche.

Levántate, te hemos esperado más de una hora  

Y tienes que presentarte,

Dejemos de perder el tiempo y esnifa un poco de cocaína...

Creo que te sentirás mejor, o al menos podrás cantar.
Todas palabras que escuchó mientras dormía en una plaza,

Hace un rato atrás, me fumé como diez churros,
Di vueltas por el parque,
Y según unos niños que jugaban en los sube y baja,
Caí abatido como un tronco en estado de coma.

Con suerte logre abrir mis ojos,
Y mientras el último rayo de sol se asomaba en mi rostro,
Los tipos que mencionaba antes,
Me subieron a un auto desconocido.

En el camino, una ciudad oscura, sombría,
Perros y vagabundos hambrientos tirados en el suelo,   
Postes bajo luces de un opaco amarillo vislumbrando el humo de los callejones,
Y yo ahí, pálido, masticando cómo iba a salir de esta,

¿Estos serán los minutos finales de mi vida?...

Un golpe llega a mi cabeza, y no supe nada por 30 minutos.

Despierto, mis planetas se quedan a oscuras en un eclipse duradero,
Mientras tanto, urgeteo en los bolsillos y encuentro mi arma.

Llegan unos tipos y luego todo vuelve a tener luces y colores,  
>> La ciudad respirando nunca muere << 
Me dice un bigotón que conduce el automóvil.

Yo le creo.
Y bajo un silencio duradero,
Me doy cuenta que me han vuelto a drogar.

Puaaj, no sé como pero estoy arriba del escenario.
Me tomo dos vasos de ron sin bebida,
Y escupo fuego en el salón.

Caos total, todo termina cuando aparecen los flashes,

Yo arranco al baño,
Y escupo sangre por mi boca,
Me doy unas palmadas esperando fallidamente que mi testa reaccioné,

Corro por el lugar,
Y de los nervios, le disparo a una persona que intentaba abrir la puerta. No alcance a ver su rostro.

No sé qué hacer, y sin pensar lo decido,

Las escenas siguientes,
Dan sentido a la anarquía:  
Me saco la ropa, y rápido le prendo fuego al camerino,
Arranco por una de las puertas de emergencia,
Y trasciendo del espacio,  

Concluyo sentado bajo un puente luego de unos minutos,
En un pueblo lejano del mapa,

Una mujer arriba como queriendo tirarse al río,
Me voy a suicidar, gritaba,
Me voy a suicidar,

¡El mundo es una puta mierda!
 ¡No me seguiré tragando sus cuentos, hipócritas!”

Creo que fue la vez donde vi más convencimiento en unas palabras,

No paraba de mirarla,

Es que ella se quería suicidar,
Y a mí ya se me había olvidado las cenizas de la historia anterior,

No sé porque habrá bajado,

Quizás la imagen de un tipo desnudo y con un arma en su mano,
Nos dejaba en partes iguales de delirio.

“Hola, y tu porque estás tan loco” me dice ella,

No sé, que carajo voy a saber yo...

“Siempre he pensado que el mundo está más loco.
Todos dejándose amedrentar por las modas comerciales
Y sus estereotipos de felicidad,
Agh, me da asco,
Yo no estoy loco...” – me alargue otros tres minutos,

“Cállate, me aburres, pásame fuego” –
Eso fue lo último que escuché de su voz grave antes que todo se desintegrara.

Yo, “que chuuuuucha,  ¿dónde carajo estoy?” 
Aún así, todo estaba en calma,

No sé en qué momento pasamos de estar sentados,
Y luego escupiéndonos, golpeándonos
Para terminar los dos vestidos con ropa casual,
Entrando a un bar, en una panorámica gloriosa.  

Estamos adentro, y aunque dudosamente, domino la situación,
Por lo que le apunto a la camarera que ponga White Session de devendrá Banhart,

La chica suicida me mira, “bieeen, nos vamos a llevar bien”
Yo me rio, y le insinuó que mejor vayamos por unas piteadas.

A las afueras, ningún fanático de la banda,
Un reposo de luces aparentemente nunca antes vivido
Y el disco empezó por su quinta canción,
Will Is My Friend.

Pasaron unos minutos del silencio más agradable de mi existencia,
E inmerso en el olvido del público,
El enorme mundo de mi centro, exploto en arcoíris,

Arcoíris que como serpientes, jugaban a través de las murallas,
Y volvían el espacio de maderas antiguas,
En un dulce campo.

Me senté en un árbol,
Y en la belleza de una pradera,
Prendí un tabaco,
Recordé los hechos vividos:
El ajetreo vertiginoso, el fuego del local,
El enamoramiento prematuro, el asesinato.

“Se no paso la mano”- dije con disculpas al atardecer.

No obstante,
Y a pesar de que hace solo unos segundos el universo había cambio las coordenadas,
Y mi mente en el letargo se difumino.
Le sonreí a las lluvias que se avecinaban,
En una sabiduría inexplicable,  
Supe que luego de estos nubarrones,
Florecería la primavera en los cimientos del invierno. 

Las voces del ocaso del sol hablando desde la experiencia,
Y yo pasmado, pensando en que quizas todo fue por la droga.

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