La noche es la que decide/ No estoy solo






Bum, bum, bum y la noche toca nuestra puerta, es momento de desamarrar los grilletes y destinarse a la locura de los cuerpos. Nos vamos de fiesta, encumbra tu mirada con la mía y alejémonos del suelo. Soy un mono, en cuerpo de mono, con  cabeza de salvaje y quiero tirar mi liana para salir a buscarte. Hola, hola, que tal caramba, tu sabes el juego y hoy nos vamos hasta al universo si puedes encontrarte. Con lo que fumas, sabes, con lo que fumas, dale. Respira el aire, la magia cae como la neblina del sur; toma atención a aquellos detalles. Uff, un humo que se escapa por tu nariz y te digo hola de nuevo, te respiro en el mentón y quiero besarte. Misteriosamente la música suena, es que el mono trajo consigo la melodía de los amores nocturnos y la oscuridad sublime toca el piano a la medida perfecta de un duradero abrazo. En la calma nocturna de los mares, un tabaco es la mejor ayuda, recitó por la paz de las luciérnagas que pululan y abrazo la pequeña luz buscando explicaciones para tranquilizarme. Solo se necesita un poco, tan solo déjalo ir todo, lo que escucho por mis oídos y que placenteramente transita en mi cabeza. No me he perdido, fui a buscar algunas certezas y a alejar las brumas,  todavía sigo en tu mentón; traje ideas nuevas para completar toda la historia. Tirado en un callejón, pernoctando en el presente, tu imagen se redujo y yo trate de buscarte. Subiendo y bajando las escaleras te encuentro, hola de nuevo, te descubrí ¿dónde estabas?, vámonos, hoy es viernes y el mundo entero nos espera. Pero qué carajo, yo no quiero mundo, es el culpable de las aberraciones que más odio. Mejor giremos, tan solo giremos y miremos las estrellas pensando que lo que conocemos del cielo aboliremos. Tan solo giremos, los aprendizajes me los dan los sueños y esta imagen me recuerda que siempre voy y vuelvo. Los chicos dijeron que el humano andaba perdido y que no se encontraba en ningún lugar. Yo imaginé esas palabras y me vi contigo sonriendo. Espera, espera, ahora regreso, es que me perdí en tu mentón y como hablamos de girar apuré las cosas fumándome hasta los dedos. Uff, ¿dónde estábamos? Por cierto, no sé si te lo han dicho pero los focos del poste alumbran una luz opaca que hace que tu rostro se vea bellísimo. Pero lo siento, no tengo gustos heteronormados, así que trata de no verte tan deseable, o tan tomable, o tan gustable, o tan follable, tan todo. La noche es la que decide, bobo, la noche es la que decide, loco. A veces se relativiza el tiempo y los actos recién vividos no dejan ni huella, a veces mi corazón se estrella y mi cuerpo alocado fluye libre en el vuelo que vivo despierto. 

Te encuentro, aquí estabas, ¿porque no te has ido pajarito mío?... ¿las palabras sobran cierto? Recién saliste del baile y la atmosfera de la noche me hace recordar a los viajes con las drogas, a las series gringas. Me recuerda que si nos encontramos aquí, en este momento exacto, no queda otra cosa que hacer, que girar, que delirar, que brillar, que trascender. Cierra el telón, por favor, apunta y dispara, los monstruos solo tienen garras en la realidad adversa, pongamos lo cuesta arriba y hagamos de esta noche un viaje; el viaje soñado, el que siempre esperamos. Con una mirada a la deriva, con nuevas páginas escritas de los suicidas, con un cambio de situación. 
El clímax, el clímax, ahí viene, espéralo o actúa. Tu sabes que hacer, yo tan solo digo palabras que ojalá queden en tu mente, yo solo modifico el viento que susurra tratando de dar ideas dispersas, más no sin rumbo, de los caminantes que no quieren perderte. 

En un inicio y también en un término. Las palabras sobran. Es la emoción la que se desborda y el pensamiento de amor por las noches tan solo escribe. Se desinhibe, se desvive, tú solo déjalo ir. 

De momento vuelvo, al parecer tránsito de noche por la ciudad ¿Que ocurrió recién? y miles de preguntas giran por mi testa. Saco mi billetera, veo mi DNI y mi apellido es Dinamita, algo paso. De eso no hay duda. Un silencio y miro al frente,  sacudo mi cabeza, entrego pasos al cemento gris y ojeo el reloj; he salido hace media hora de mi casa y lo único claro, es que las  divagaciones anteriores forjaron enseñanzas.  Saberes que se envuelven perennemente en el existir, en ese caminar distante, en esa postura absurda. Hoy todo en su centro, todo en su ciclo, hoy todo en el camino de ese viejo brujo que descifra los enigmas oscuros del vivir.  

Primero te susurro, luego lo digo lento, luego nada y volvemos, con puntos suspensivos repletos de preguntas es que finalizo y dispuesto a descubrir el ritmo del mundo, deambulo en esta vuelta loca aferrado a mis pies.     

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