Nostalgia a la carta



Dispuesto, estoy, a dejarlo todo y caminar sin zapatos,
A sonreírle a la vida, sin miedos ni escalofríos,
A dejarlo todo, sinceramente todo,
E irme de camino, por ahí, como un bandolero, pero sin armas.
Dispuesto... a la vida, a sus placeres, a las fragancias, y a los colores.
A las risas que deliran, y a los cantos que amanecen con los pájaros.
Más ansioso que antes, podría encontrarme, para cualquier vista,
Pero hoy... eso no tiene sentido,
Solo quiero vivir en un vaivén, en una oscilación de ritmos,
En sensaciones insuperables,
En la vibración de los momentos,
De los lugares,
Y de las ciudades.
Quiero hacer un salud por las noches, caminando a las orillas del mar,
Respirar el aire puro, descansar mis ojos a ratos,
Y que mis planetas, sigan creyendo lo posible de concretar las utopías.
Guardarme en unas manos frías,
Besar una boca fría, 
Tomar un té a las 00:00 de la noche
Y recitarle a la niña, toda mi poesía,
Ansió dormirme placenteramente y que tú me abraces,
Tal vez, que me abraces fuerte, 
Que me toques la cara,
Y que me pidas algo tonto.
Anhelo un cariño vivo, un desborde de sentimientos,
Es que el pensar que un día ame y quise,
Me pone en una situación complicada,
Y veo lo difícil que es nuevamente lograrlo.
Es que no quiero que me digas nada de lo malo del mundo,
De los errores que cometen las personas,
Solo quiero que me abraces,
Y que un día, así como mañana martes,
En un mirar de ojos, nos abrasemos frente a frente.  
Abrazados tiernamente,
Lentamente,
Con el objetivo de acariciar-nos nuestros dolores,
Y de esa forma saciar estas malditas ganas de sentir algo intenso.
Algo intenso, no algo prudente,
Algo fugaz, dije,
No algo cauto.

¿Se entiende?  

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