perros salvajes








He aprendido tanto de los humanos,
que ha sido justo y necesario
decirles lo sincero de mis estados,
de ese que dice que estoy viviendo
y no sumergido en una emoción totalitaria inexistente.
es que las caretas no son parte de mis guiones
mis actos firmes, como siempre se encuentran trazados por las letras.
de forma unánime. 
en conversaciones varias, clandestinas,
saco de paseo algunas ideas,
con paisanos de mi barrio que fuman faso,
atormentando los cambios.
enhebrando el hilo que tejemos por las noches,
como caminante que desea volver
dejando huellas,
marcas que solo tendrán sentido cuando el tiempo transcurra.
allá cuando seamos unos viejos infelices. 
que así terminan las cosas,
y algunos quedaron sorprendidos,
mis compañeros se dieron cuenta que no solo ocurría en los libros,
y de golpe asumimos nuestra postura en los bares.
somos los chillones que montan el show brujo,
los letristas acostumbrados a los garabatos,
a las cochinadas insensibles,
a la impertinencia de no salir victorioso en ninguna arremetida.
nos encontramos en el mismo lugar todos los sábados, 
a las 06:00 am, caminando con la lluvia,
por Padre Las Casas se conocen nuestros pasos,
bebiendo el alcohol y echando puyas a la vida.
nos encanta el blues, el jazz,
y en las peñas bailamos cumbia villera,
fumamos faso y luego nos sacamos la polera
dormimos a las afueras de las entradas,
mientras la lluvia nos golpea en el rostro,
placidamente sin verguenzas. 
estamos aquí y allá, 
quebrando botellas por la avenida,
rayando las murallas de la burguesia.

estamos echándole mierda al mundo,
somos los jóvenes malparidos

cuando los búhos se hacen presente,
no mantenemos la esperanza en nada,
solo suena Bob Dylan,
Joaquin Sabina, 
música minimalista,
y el rap más under de los barrios temuquenses.

en trances inevitables antes del caos,
la literatura viaja como paloma,
y aparecen los Tellier y los Bolaños,
para finalizar como Bukowski personificaos en co-chinaskis.

las reinas japonesas nunca llegaron
nosotros mezquinamente disimulamos nuestras ganas,
en lo torpe del vicio permanente,
sa poesía se tumba, y explota en vino,
así de formas sucesivas.

un poeta me pregunta por mis cantos en las noche,
le digo que con mis cantos no se meta,
que los poetas son unos llorones,
yo escribo rabias, 
euforias colectivas.
jaurías ladrando que esquivan las piedras.
lo mío son anhelos poeta de mierda, 
lámelo,
a veces yo también me convierto en rompe-quijadas,
y saco muelas cuando los polvos me suspiran.
y no es que sea agresivo,
a veces uno nunca elige,
la noche afanada por los embrujos,
nos lanza a la ventisca. 
me empuja a descifrar algunos misterios.
qquellos que se sitúan en la incógnita,
cuando no se dan los pasos necesarios,
yo como buen busqueta,
hago los esfuerzos por dar con la puerta correcta.
que no salgan leones,
solo eso pido,
ya llevo en mis raíces,
los mitos del Nahuelbuta,
que en furia nacida,
germinada,
y asesinada,
vuelve a gatas desde el pozo oscuro,
a darle rienda suelta,
a lo que el verbo,
no contenga.
que los humanos aprendan más de sí mismo,
y menos de la historia,
que vean en la vida salvaje, algo más que un enigma.
que sienta el aire como lo inhala el cuerpo,
que abrace al árbol,
y bese el suelo.
que la tierra linda, carajo,
nos ha enseñado de pendejos,
a estos cabros fuertes que mirai ahora,
estos locos,
que no son más que expresiones de viajes lunares,
de polvos no imaginarios,
viajantes de la lluvia,
de marejadas inmensas.
estos ojos que no ves, pero sientes,
son volcanes repletos de lava escondidos bajo tierra,
esperando que tu placa remueva mis pies,
para volver a sacarlo todo afuera.
al menos la ceniza de este fuego
le hará bien a la naturaleza.
y nosotros luego, podremos ver en qué quedamos
ya que... cuando creíamos que todo olía azufre,
las flores abrieron sus pétalos,
reviviendo un pequeño canto de los pájaros,
suaves abrazos,
presentes luciérnagas.
en las noches a veces se moría, 
a veces se renacía,
a veces nada,
así fue la existencia de los perros sucios,
chicos vagos de la esquina,
escritores desenfrenados,
drogados y embobados en la mistica sureña. 
hoy, mañana,
o quizás acortando la próxima semana,
caigan otras botellas,
se inhale mayor cocaina
se baile sin detención, 
se golpeen otras quijadas. 

quizás otras cachetadas llegan a nuestras mejillas,
la sangre seguirá corriendo.
nosotros no lo decidimos,
La noche es la que decide,


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