Tu mente, o la mía.




Dominando el mundo, la bola rueda bajo mis pies,
La mirada va al frente y suena,
Pum, ba, pum. Ba,
Seguimos; todos los caminos nos llevan al mismo lugar:
Liberte, más que una estatua gringa,
Es lavarme la cara un día martes, cargar los libros,
Echar las ganas a mi alma y dispararme por las calles,
Ya lo sabes,
Destinados para forjarnos de esta manera,
En la vieja escuela de los “no podrás”
No mordimos el polvo,
Solo apretamos los dientes,
Aguantamos el odio y
Algún día cual volcán erupcionando y un escudo de acero conteniendo,
Se intensificó la sensación del “parado estoy, aquí respiro”.
Machacando cotidianamente los cerrojos y las llaves,
Nadie tiene las claves para el buen vivir,
Solo buena madera,
Por tanto, descoloniza esa cabeza absurda de ideas,
Y date cuenta que tus concepciones son solo eso,
Ni verdades, ni certezas,
Mísera sangre voluntaria que expulsas por tu boca,
Aun no encuentras el real canto de tus vísceras,
Aun no,
Tómate un tiempo.
Disloca la palabra, acentúa el verbo,
Vibra conmigo, al unísono de mi labia,
Imagina lo really del fulgor,
Y de mi rabia,
Maldita rabia por todo,
Por el sistema, la escuela, los sueños impuestos,
Y toda esa mierda.
Sin embargo, yo a ti te amo,
Sin conocer más que tus labios,
Más que las verdades que encontré en tus ojos,
Más que lo mágico y sublime que ocurrió aquella noche,
No te conozco nada,
Pero vieras como ya te pienso,
Tal como ya te sueño.
Los jueves invernales de julio,
Pescan mis ganas, y me lanzan a la máquina,
“! Escribe, escribe, carajo!“
Historia conocida- expresa mi mente,
Y caen las palabras: “esto siempre sucede cuando ya pierdo el norte”
Situado en este sur maldito,
El delirio,
Vuestro delirio,
Ya me mata.







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