Romario
Antes de pensar en los aplausos
Recuerdo el tiempo de antes
Donde todo era por obligación
Y no por amor propio.
Eso que llaman amainar la mano
Para pincelar la vida con ojo de dios,
Pero nos costó encontrar la belleza:
Primero había que saciar el hambre.
Y bueno, luego tuvimos que resolvernos
Aparecieron: algoritmos, teoremas,
geometría circular y otros ejercicios
Para unos chicos como nosotros
Nunca existió el cielo, pero siempre fuimos número.
Entonces había que restarnos, sumarnos al circo
Dividir los panes y multiplicar la paciencia
Pero allí donde estaba la X
solo encontramos rugidos.
En ello nos hicimos buscavidas
Maestros en dar la vuelta a la manzana (o la tuerca)
Así nació la hermosura: al estilo sureño!
Con sueño de piratas sin tesoro y con el cuerpo lleno de parchecuritas.
Ahora, aquí sacándome las vendas
Maquillando mi rostro, veo y digo: soy el corazón de la belleza
llevo mi pecho-jardín y mi rostro lacrimosa
es el emblema del pueblo obrero.
Estaré parado frente a todos
y en mis llagas creceran las enredaderas
como luces de esperanza.
Contra todos, conmigo mismo, me digo:
Vivo en un péndulo que mi lengua descifra y luego salpica,
Sobre la tierra y el mundo enfermo.
Se quiere reír
Se quiere burlar
Vinieron por el espectáculo:
Pero esto nunca fue por ustedes.



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