Tibio licor

 


Es sabido que corre libido por estas letras

Que muchos lo hacen para sentirse queridos.

Es sabido que la poesía puede ser un engaño

Una mentira con dedos calientes.

 

Es sabido que la poesía ha sido masturbatoria

En el salón de varones, alimentando el ego

Un olimpo de dioses solitarios

Apologistas, borrachos y perdidos.

 

Es sabido que la poesía es carne

Sangre que se desparrama sobre el suelo

Con vísceras abiertas fosforescentes

Con pájaros enloquecidos por la abertura de la loba.

 

Todos recibimos un chorreo

De la vulva o del semen, y de la mano

Nerviosa, amable o dictadora.

 

Nadie nos obligó a estar bajo la cascada.

Nadie nos obligó a dibujar la euforia.

 

Para mí la poesía fue un escape

Una fantasía voluntaria inexcusable

Yo quise cruzar con pies brillante la vereda del guetto

Y estallar en mil pedazos sobre la noche de la frontera.

 

Nadie puso un cañón sobre mi sien. Nunca firmé un contrato.

Por lo mismo, mi verdad es la que recito. Se extiende allá fuera.

No nace de mi verga dura, aunque la tenga.

No nace de mi orgullo, aunque debería haber algo.

 

Esta aquí, en lo mejor de mí, en lo peor de mí:

 

La incertidumbre, la esperanza. Mi amor, mi locura.

Las balas y las flores. Un horizonte de nubes, sol naciente.

 

Soy igual a todos los poetas, soy igual a todas las personas.

Tengo un cuerpo, una mente y un espíritu. Me repito.

 

No me creo invencible: solo soy y estoy aquí: 

creando un propósito

Sentipensando en los espejos y en el mar 

Rayando mis tag’s sobre las murallas

Escribiendo para hacerme consciente.

 

Desde el corazón

Ocupando la poesía

Haciendo un acto simbiótico

Con el mundo y la historia.

 

Antes perdido

Ahora crisálida.

Nunca porque sí no más

Nunca sólo para bajarse los calzoncillos. 

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