Cada hoja con su viento



No soy bueno escribiendo,
Existo.
No esperes la perfección en la estética,
Ni idealización de la vida,
Que ni los altos ni bajos explican lo profundo.
Se vivir en la inmensidad del caos del capitalismo,
Me sumerjo en el barro invernal,
Camino por las cenizas de los amores muertos,
Y miro de frente a mis demonios.
Los obligo a aparecerse frente a mi rostro,
Que me ataquen con sus fuerzas punzantes el corazón,
Pues, la mirada pulverizante de mis planetas de fuego no se apaga,
Y mi coqueteo con la muerte ínsita al desafío de la destrucción.
Pero nada, solo eso, solamente vivo como pienso,
Todavía no me he propuesto nada serio;
De escribir sobre el fondo que subyace en los actos cotidianos,
Y de pararme un día en la cúspide del silencio reconciliándome con el pasado.
Mi estilo es el no estilo,
Y espero que muchos individuos de mi mundo lleguen a esa comprensión,
La de despojarse de los plásticos y las apariencias,
Y la de alejar las voces condicionantes que explaya la máquina.
Estoy vestido con harapos recogidos de la calle,
Pero esa no es la panacea.
A ti te caen bien las caretas, porque también eres una.
A mi caen bien los sin rumbo, porque estoy perdido.
Y ese es el punto.
Nunca me entenderás,
Estoy delirando entre enfermos y despiertos.
Sumergiéndome en lo real que trasciende a lo que ven mis ojos.
Llegando al lugar exacto donde comenzó mi origen,
Tocando lo suave...
Pero que bah, eso no importa.
Todos quieren definiciones concretas,
Y no sé porque las buscan en este lado.
Aquí hay ideas que el lenguaje no ha sabido descifrar,
Sensaciones cósmicas que se están haciendo parte del humano,
Fuerzas indescriptibles que desembocan en mi expresión,
Espacios perdidos de lo que algún día existió.
Soy todo lo que es el ambiente que me rodea,
Y fluyo con la soledad literalmente,
Haciéndome parte de cuestiones inexplicables,
Fenómenos que solo mi otra vida logran develar.
La luna me miró un día,
Y por más de diez años las estrellas escucharon esta alma;
Insertaron una esperanza terca en el amor,
Tomaron mi inocencia y la convirtieron en evolución,
Llamaron niño grande a un muchacho de pueblo,
Me lo dieron todo, y aquí estoy,
Cambiando el destino prescrito por la racionalidad,
Jugándole a la razón un chiste de mal gusto,
Brujeando con la existencia de los espíritus perdidos,  
Haciéndome amigos de los escalofrios raros de la espalda.
En un flasback ligero en medio de la Nahuelbuta milenaria,
Miré al cielo infinito repleto de estrellas,
Recibí los sermones necesarios,
Cerré los ojos y nuevamente la paz sideral volvió a mi cuerpo.
Vo erí puro cuento,
Yo sucia poesía.
Cósmica imaginación,
Animal nocturno.
Y quiero en ti, transmisora también del universo,
Que no acabes como un flor marchita,
Despojada de su centro.
Más bien anhelo susurrarte todos estos espejos,
Bellos reflejos de lo vertiginoso,
Instintivos deseos de lo incierto,
Y decirte, y decirnos,
A la manera de una mirada de ojos,
Que esto que no sabemos cómo llamar,
No solo ocurre en nuestros sueños.

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C o n e c t a n
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