Luna llena de acuario



Había leído que el pescador tenía conexión con el mar,
Y que para hacerse parte del todo,
El humano tenía que lanzarse y dejar las mezquindades,
Mis ojos, oídos, y mente, sabían de aquellas historias,
Nunca de la brujería irradiante de la luna.
Las estrellas en mis noches de infancia me guiaban,
Y conversaban con 9 de febrero en sus ciclos vertiginosos,
Eso siempre ocurrió,
Las estrellas eternamente me pilotaron a dar los pasos en la tierra,
Desde el cielo mirándome,
Toda bonita ella,
Siempre ella,
La más luminosa.
Lo loquito de todos estos embrujos de la existencia,
Son las vueltas de la magia que pululan nuevamente,
Y tan sublime cual lágrimas de mis ojos,
Como cosquillas que no molestan,
Un sábado finalizando el mes de julio,
Mientras una pasajera tan loquita como yo,
Caminaba junto a mí,
La luna me miro,
Me cerró el ojo,
Y dijo:
“viste, tonto, viste que podía darte más”
La mire,
Inhalé el aire que se desprendía del polvo de las viajeras,
Lancé unas lágrimas imaginarias,
Apreté mi pecho con mis manos
Y suspiré,
Uff,
Infraganti,
La luna encontró al muchacho,
Y yo, me encontré a mí mismo.

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