Vertiginosas noches en la ciudad
Era de noche y chocábamos
copas con los poetas,
Ebrios desde que empezó a
oscurecerse
Y con energías nuevas a
cada ciertos momentos,
Celebrábamos el nuevo
libro.
En un ir y venir, vaivenes
de nuestros pasos,
Las sonrisas se volvían más
atolondradas,
Y las conversaciones más
mundanas.
Yo, metido en una ciudad
repleta de historias,
De asfalto, cemento, y cocaína,
Sonreía en la lucidez de la
marihuana,
Y escapaba el humo inofensivo
de mis narices.
Sonaba the cure, y la
sangre corrió por nuestros brazos,
Épocas pretéritas evocadas en un segundo,
Y las mil maneras de
esquivar las lágrimas aparecieron.
Las calles a las 05:00 de
la mañana tienen ojos,
Congeladores,
Y camas,
Sin embargo, nadie se ha
dado cuenta.
Entramos al bar de la
madrugada y musas caminan al acecho
Amores muertos que miran entre
reojo,
Y sonrisas delirantes anhelan el intenso sexo.
La libido nos calienta,
Como agua tibia pasándose por
las piernas.
Pero Desintegration siguió
sonando.
Y el escenario continuo su orden:
Y el escenario continuo su orden:
El vino se cae al suelo,
La luz se apaga,
Y los perros dejaron el ladrido.
Todos parecian felices, Temuco
no existía por minutos,
O quizás a nadie le
importó el frio de los candados cerrados.
Mil suspiros, mil miradas,
Mil suspiros, mil miradas,
Un vaso al cielo, y Chavela
Vargas frente a mis ojos,
Un poeta me regalá un
libro,
Yo arranco al baño,
Las emociones no me los aguanto.
Las emociones no me los aguanto.
Los amores perdidos caminan en mi desierto.. .


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