Si tú supieras
En medio de los
vertiginosos días del inverno sureño,
Mi cuerpo alocado deambula
por las calles,
Arriba de la bicicleta no
le tengo miedo a nada,
Y el caos de la ciudad, me
sugiere buscar una escapada.
Los sueños
beligerantes del humano despiertan cada mañana.
Y por eso me lanzo a los
caminos para saborear la nostalgia.
Lluvia cae desde el cielo, gélido
frio tocando mi rostro,
Luces amarillas y oscuras
por el barrio, perros que ladran,
Camisas de fuerza sujetando
las evasiones,
Y yo ahí, riéndome, a
carcajadas.
La imaginación me deja
sordo de los kawines del gentío,
Pero no voy vacío de
estruendo en mis ideas,
Imagino la diversidad de
posibilidades para vivir la felicidad.
Bordeando en la realidad
como las ruedas giran en la acera,
Me caigo para levantarme,
me drogo para envenenarme,
Inhalo todo el aire toxico,
todo lo putrefacto.
La medicina no siempre
viene entre amores y flores,
A veces hay que masticar la
mierda, masticarla para darse cuenta,
Que lo malo que llevamos
dentro, no salió de ningún extraño lugar,
Sino más bien de aquel espacio
superior del ser llamado: cabeza.
Los ruidos quieren decirnos
algo, pero estos audífonos suenan fuerte,
Mi testa utópica, comprende
las ucronias moldeadora de otras historias,
Y cree en una mujer, bellísima
niña, poética no serena,
Conocida hace tan poco
tiempo, y que ha estado más en mi sueños que en mi cama.
Ansió mirarla a los ojos
nuevamente, calmar mis rabias por unos minutos,
Decirle lo libre que soy, y
que... (con todos los titubeos posible)
Estoy locamente,
desaforadamente, delirando por ella.
Y si bien, odio las mamonerías
y no quiero repetir historias ajenas;
Tú con las tuyas, yo con
las mías (hasta la muerte).
Me gustaría que el viento
tocara mi rostro un día,
Y sonreírle en otro país, a
un atardecer, acompañado.
Sentarme a la orilla de un
lago y ver tu rostro,
Y en lo lejano, las
infinitas posibilidades,
En lo cercano, las infinitas
libertades,
En lo más íntimo,
Soy humano y tampoco quiero
estar siempre solo.
Que la lluvia caiga, como
cae por estos lados del mundo,
Y que la simplicidad de
nuestras vidas,
Concluya en historias rápidas
o lentas,
O quizás, si algo me han
enseñado los trayectos vividos,
Que existan los matices,
Los todo/nada no siempre
terminaron enhorabuena.
Y por los días felices venideros,
Me acercaría a ti,
Sin quemarte.
Mmmmm.


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