Un aspecto fundamental de la ciudad.



Un frio vulgar recorre la ciudad de los brujos. El mundo de los bares espera en la noche; un universo repleto de gente deprimente, de miradas vagas y sonrisas hipócritas que pululan entre los pasillos oscuros pidiendo nada. Dioses de la noche, rechazados de la cotidianidad, aduladores de la botella: no eres especial. Date por sabido, revisa tu chaqueta, te deje una carta con escritos y un espejo del cosmos ¿que se ve? El infinito. El mundo no acaba en estas murallas, lo que se lee entre líneas. El baño toxico, al fondo y a la derecha, se cierran las puertas, adentro: inhala, inhala, cuentos nuevos en 10 segundos, y el aire se acaba por culpa de  tres o cuatros tipos.  Afuera, hippies, lanas, saikos, raperos nueva escuela y nada más, unos balbuceos, unas frases sin sentido que avergonzarían a quien es parte de la cultura hip hop. En las mesas, nada, filósofos de cantinas, mudos de la política real y atingente. ¿Existirán más allá de la cerveza que se refleja en sus planetas?  En la guardia, otros que prometen ser algo más de lo que son; tipejos que al igual que el funcionario del terminal te exige credencial para entrar. Toxicidad y humo, fragancias miserables. Pasta, soko, faso, pall mall, todo putrefacto. Olor a cantina sin cantineros, sin tipos reales. Enhorabuena, el underground sobrevive, skill de rapers, taggs, grafitis, punkys de ideas, mujeres bellas, lobas de la luna, paseadoras de machos anarquistas. Pah! Se rompe el tiempo, espacio, el reloj se congela, y una panorámica logra visualizar una escena surrealista, inimaginable para el guionista hollywoodense, totalmente comprensible para el poeta de temuko. La imagen sublime, proeza ebria que se concreta y el calor de los homosexuales vuelve a descongelar el tiempo. Continuamos, Gitanos, putas, músicos callejeros, posmodernos, universitarios pinillentos y feos, todos buscando su oportunidad a la manera de un regalo de tabaco. ¿Los búhos existirán más allá de la noche?  Es cierto, no es así, pero es tampoco lo contrario.  La epistemología de la existencia recorre Japón, China, Brasil, Cuba, Francia, España, y se pregunta el grado de posibilidad de que en este mismo momento esté ocurriendo la misma realidad oscura y enfermiza. Quizás, quien sabe. Solos los yonkis intelectuales con los que sorbeteo un trago, y visualizo tales hechos reveladores de otras historias, moldeadoras de otras acciones, abarcadoras de un gran  pedazo de nuestra vida, logran preguntarse; para así vivir desde un inicio que parta de la finalización de todas las noches.   

Etnografías.  


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