Canicular



Una expresión triste, y tan solo es medio día,
Las cosas no fueron como quisiste,
Y la cara cambio de guiño,
Que mezquino es todo – pienso mientras el bus me dirige a Temuco.
Pero qué le vamos hacer.
No se pueden controlar emociones ajenas,
Y esperar que el amor ocurra como uno quiere.
Dejar que el rio siga su cauce,
Quizás sea lo más sano,
Sabiendo lo consciente de los hechos,
Sabiéndolo todo.
Mentiría si dijese lo contrario,
Y levantará la testa como diciendo “aquí nada ha pasado”.
Lo intente; frase que encuentro en el basurero
Esa es la sonrisa del buen perdedor,
No hay consuelo:
Soy solo un chiquillo que complace en halagos,
A personas que solo quieren borrarse del mapa.
Igual continuare haciendo los mismos actos,
Soy honesto conmigo mismo,
Y cuando quiero,
La hago.
Es lo que hacemos todos: cagarla,
Arruinarla, puro bolereando- dice mi hermana Claudia.  
“Y así que la magia no siga existiendo”,
Y así nomás es la vaina- respondo yo.
Por el tonto hecho de querer algo más que lo sublime del momento.
Místico, brujo, delirante, todos los adjetivos,
Pendejo maldito, “dale más color ahora”- esos ojos que me miran,
Y es lo único que queda, los arcoíris,
Los pastizales que te guardan en el cerro,
Nada más,
Todo lo otro es muy poco sensual,
Muy poco salvaje.
Muy citadino, urbanita, barrial,
Para actos cotidianos patrañeros  tengo la televisión y las novelas,
Para hechos realmente intensos quiero la vida que tengo.  

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