Otra desde el vientre
Querida madre, pronto me
iré de casa,
Tomaré vuelo lejos de la
ciudad,
Me arrancaré al bosque, a
recorrer el mundo.
La urbe me enferma, la naturaleza
me sana,
Y en esa encrucijada
buscaré lo mejor para el alma.
En los campos verdes y ríos
claros, todo tiene sentido,
Y yo quiero darle sentido a
la vida,
Más allá de los sentidos
que le otorgue alguna vez.
Ansió algo más profundo que
esta mezquina existencia,
Y yo sé que estoy hecho
para vivir las oportunidades.
Me he visto dándolo todo en
las espontaneidades,
Y ahí es donde me siento
más su hijo, un intratable.
Dile a la manada que los
quiero,
Y que siempre los llevaré
conmigo,
Aunque sea silencioso y
frio, siempre conmigo.
El tiempo pasará y algún día,
en tu teléfono saldrá mi nombre,
Y sé que te pondrás feliz
de lo que escuchas.
De mis sonrisas y de mi
tranquilidad.
Calme la pena, viejita
linda,
Que lejano estaré caminando
en el desconsuelo
Pero con la cara llena de
libertad,
Despojándome de las
miserias,
Haciéndome grande,
Poniendo en práctica todo
lo aprendido.
Y mandándole cada noche
todas las fuerzas del universo,
Sienta ese abrazo que le
doy cuando llego a casa,
Quédeselo para siempre,
Que en unos años más lo
sentiremos de nuevo,
Y yo sé, que cuando vuelva
Me hará sentar en le
mesa,
Y sin decirme nada,
Prenderá la televisión,
Me servirá un plato de
cazuela,
Y me sermoneara con el
cariño infatigable de su tono.
Madre, la quiero,
Yo no la elegí, usté
tampoco,
Y se que no ha sido fácil vivir
a nuestros lados,
Pero a veces, hay que dejar
de tener el control,
Para que el día cuando nos
vayamos realmente,
No nos duelan tanto las
perdidas.
Y sabe, a mí me duele desde
hoy su partida,
La vida es difícil,
Complejo el existir.
Y no quiero creer que el único
triunfo sean hechos banales,
Yo no quiero cartones que
me certifiquen,
Ni palmoteos en el hombro,
Y quizás hacer familia no sea lo más correcto.
Yo siento otras magias por mi cabeza,
Quiero un mundo entero,
desenredar las encrucijadas,
Aprender de mis
antepasados, sonreír sin miedo.
Eso para mí, es el triunfo,
Tus derrotas son las mías,
Tus logros son los míos,
Y así, viceversa,
Pero mi destino, lo elijo
yo, madre.
Te quiero.
Su hijo, siempre.
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Su hijo, siempre.
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